cine, críticas de películas
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Amy: La chica detrás del nombre

“Yeah, my man is fighting
Some unholy war
And I will stand beside you

But who you dying for
B, I would have died too
I’d have liked to” 

(Fragmento de la canción Some Unholy War)

Amy es un documental sobre la vida de la cantante Amy Winehouse que ha llegado de la mano del director Asif Kapadia, el cual se ganó el respeto de la crítica con el documental Senna hace cinco años ganando el Bafta al Mejor Documental.

La cinta cuenta con vídeos domésticos de familiares y amigos y material de archivo de la cantante que no se han visto nunca. Así, Kapadia nos muestra la llegada de Amy al mundo de la música a la edad de 19 años y su casi inmediato lanzamiento al estrellato, con la correspondiente fuerte aversión de la cantante hacia la fama y su caída en la drogadicción ya desde muy joven.

En general, podríamos decir que se representa a Amy Winehouse como una víctima. Una víctima de la fama, una víctima de su padre/representante y su exmarido Blake, y una víctima de la drogadicción. Es por eso que el documental no deja de tener cierto toque sensacionalista que a veces nos hace parecer que estemos viendo uno de esos típicos documentales de la MTV, con escenas que pasan a cámara lenta y se quedan detenidas en un fotograma de la cantante mirando demente a la cámara, mientras la voz de un familiar nos sentencia con una frase del tipo “estaba fuera de control”.

amy

La cinta nos aporta una visión de Amy Winehouse como una muñeca de trapo de la que todos tiraban en distintas direcciones para conseguir lo que querían, y ella se dejaba. Buena parte del documental la ocupa la relación tormentosa que tenía con el que fue después su exmarido y la extraña relación que tenía con su padre, que posteriormente sería su representante. Ambos aparecen como influencias negativas en su vida y ambos aparecen aprovechándose de la codependencia sentimental que aparentemente tenía la cantante con ellos para vivir cómodamente a su costa. Los medios también tienen una parte central en el documental, cubriendo las entradas y salidas de rehabilitación de Amy como si fueran un chiste al que todo el mundo se acostumbró a contar. Quizás Kapadia intente con esto que el público haga un poco de autocrítica y sienta parte de culpa por participar en el circo mediático que rodeaba a la cantante al comprar esas revistas de cotilleos y ver esos programas de televisión que se dedicaban a acosarla y reírse de su comportamiento.

Las únicas relaciones positivas que se muestran en el documental son su relación con sus amigos de toda la vida y, por supuesto, su relación con la música. Los vídeos en el estudio de grabación del disco Back To Black nos muestran a una Amy nerviosa e insegura, pero ilusionada con el proceso creativo que tiene entre manos. Por otra parte, uno de los momentos más tiernos nos lo brinda la grabación de la canción Body And Soul con su ídolo Tony Bennett, en el cual el cantante veterano se muestra paciente y depositando mucha confianza en Winehouse y, a pesar de requerir varias tomas, al final consiguen una estupenda colaboración con la que ambos quedan contentos.

Finalmente, si hay algo que vale la pena destacar del documental es que intenta darle voz a Amy entre las opiniones de sus allegados a través de sus canciones, deteniéndose a escrudiñar sus letras, que reflejan lo que estaba ocurriendo en su vida de forma mucho más clara de lo que podría parecer. Tal y como afirma su director: “Todo estaba ahí, delante de nuestras narices, pero no supimos verlo”.

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