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Qué películas las de aquellos días: El cine de los Beatles

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Escribe Demófilo Peláez Agudo

En lo más alto de lo más alto de la cultura popular global del siglo XX se sitúan unos pocos privilegiados, una serie de elegidos que perduran en la memoria colectiva gracias a las venturas y desventuras de su vida y obra. Son iconos representativos de varias generaciones que se han ganado lo más parecido a la inmortalidad, a costa muchas veces de su propia vida (inquietante paradoja) y que, a fin de cuentas, serán los encargados de simbolizar lo que supuso la humanidad en nuestra contemporaneidad ante los ojos de generaciones futuras. Los Beatles están, sin duda alguna, en uno de los más destacados escalones de este Olimpo cultureta.

El peso de los Beatles en la historia de la música popular del siglo XX es totalmente inabarcable y muchos expertos han tratado y seguirán tratando de explicar la revolución que supusieron, pero ese no es nuestro menester. Aquí, en El Color del Cine, amamos el séptimo arte sobre todas las cosas y sólo podemos hablar de los fab four en clave de fotogramas. El estudio de la presencia de los cuatro de Liverpool en las pantallas de cine resulta algo complejo e irregular, pero en términos generales su paso por el celuloide es de lo más curioso y entretenido. Déjense llevar pues y disfruten del trayecto, tanto o más como lo disfrutaron ellos.

Cuando la Beatlemanía explotó y se convirtió en un fenómeno mundial, Elvis Presley había convertido su carrera en un rodaje continuo de películas de dudosa calidad pero gran recibimiento económico. No era de extrañar pues que los Beatles aceptaran la propuesta de hacer ellos también una película, aprovechando así la locura por ellos. El resultado es A hard day’s night (1964), estrenada en España como Qué noche la de aquel día y dirigida por Richard Lester. Estrenada con prisas por miedo a que la Beatlemanía sólo fuese una moda que duraba unos meses, la película resultó ser un auténtico éxito de púlico y (¡sorpresa!) de crítica. El guión estaba hecho a medida para permitir a los Beatles jugar con sus personajes públicos estereotipados, especialmente destacado para Ringo. Rodada como un falso documental que narraba un supuesto día cualquiera en la vida de los protagonistas, la película es un divertido compendio de influencias vanguardistas europeas con la carisma comercial beatle, un magnífico catálogo de canciones y un curioso sentido del humor que se puede considerar predecesor de los Monty Python. El éxito hizo que los Beatles firmarán un contrato para grabar dos películas más.

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Help! (1965) sería el segundo largometraje estrenado por los fab four, realizado de nuevo por Richard Lester. El film se rodó con la intención de “no hacer simplemente una versión de A hard day’s night a color”. Por ello, la peli se planteó como una parodia de las películas de James Bond. En ella, el grupo debe huir por todo el mundo de una secta hindú que quiere apoderarse de un anillo de Ringo. Con un tufillo más comercial, en la película da tiempo a que los Beatles vivan todo tipo de situaciones disparatadas mientras ponen los cimientos del concepto de videoclip. La tercera película en esta línea se comenzó a escribir, un guión titulado Up against it en el que los de Liverpool se travestían, entraban en política e incluso iban a la cárcel acusados de asesinato. Nunca se llegó a rodar.

En torno a los años ’66-’67, los Beatles dieron un giro hacia la psicodelia que sacudió la escena musical y rompió todos los personajes creados en torno a sus personas en las dos películas anteriores. Ya no tenía ningún sentido seguir jugando a eso. La mejor banda de rock de todos los tiempos había tomado las riendas de su carrera y decidió que su próxima película debía ser dirigida y planeada por ellos mismos. El resultado fue Magical mystery tour (1967), dirigida por Paul McCartney. Como conjunto de videoclips, la película tiene un valor indudable. Sin embargo, en cuanto a su calidad fílmica, resulta ser todo un despropósito sin guión ninguno en el que nada funciona y todo parece azaroso y absurdo.

Si Magical Mystery Tour fue el paradigma de cómo no retratar la psicodelia, el siguiente largo resultó todo lo contrario. Yellow submarine (1968) fue una obra de dibujos animados realizada por un estudio ajeno al grupo. En ella, los Beatles estaban representados por unos personajes animados que vivían mil y una aventuras en un mundo psicodélico y rompedor. La película fue muy aplaudida tanto por sus números musicales como por su humor y su visionaria animación, siendo considerada quizá la mejor de todas las películas realizadas por los de Liverpool.

El último de los filmes rodados fue Let it be (1970), documental dirigido por Michael Lindsay Hogg. El objetivo era reavivar la llama en un grupo ya virtualmente separado. Los esfuerzos fueron en balde y la película resultó ser la triste crónica de una separación anunciada, en la que se puede observar el individualismo de cada uno de los miembros. El gran valor de la película reside no sólo en la capacidad de ver al grupo dentro del estudio de grabación y ensayando, sino en ese legendario concierto final en la terraza de los estudios, rodado íntegro en la película. Además, supuso un Oscar para los fab four por Let it be como Mejor canción original. Supuso un melancólico final para un grupo que había logrado altas cotas en el mundo del cine.

La influencia de los Beatles en el cine no se queda ahí, no obstante contar las actuaciones, biografías y/o referencias al grupo en otras películas daría para otro artículo. Desde el musical Across the universe hasta el homenaje español de Vivir es fácil con los ojos cerrados, pasando por la biográfica Nowhere boy o la actuación de Ringo en El cavernícola. Ejemplo de la influencia aún latente de los Beatles en la pantalla es la cantidad nada despreciable de 250.000 dólares que pagó la serie Mad Men para hacer uso de la canción Tomorrow never knows. Pero si de anécdotas filmográficas respecto a los Beatles se refiere, qué mejor que la peyorativa sentencia de James Bond en Goldfinger (1964): “Beber Moët-Chandon a más de quince grados de temperatura es como escuchar a los Beatles sin taparse los oídos”.

Este artículo proviene de nuestra web amiga El color del cine, para leer más artículos de ellos, podéis dirigiros a elcolordelcine.com

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