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El viaje de Arlo, la aventura jurásica de Disney Pixar

Tras varios años de gestación, más de un tiento de ser carne de reciclaje y con cambio de “padre” incluido, El viaje de Arlo llega por fin a ver la luz. Peter Sohn, reemplazando a Bob Peterson, dirige la nueva aventura de Disney Pixar. Una aventura al nivel de “adorabilidad” de Pixar, pero a la que, sin embargo, se le notan las versiones de guión a las espaldas. Y es que para el público, El viaje de Arlo llega doblemente tarde. Por un lado, con un retraso de 18 meses en el estreno y de años en la producción. Por otro, aparece en las pantallas desgraciadamente después de Inside Out, una de las grandes obras magnas de la empresa de animación estadounidense.

asteroide

Lejos de la mencionada Inside Out, El viaje de Arlo no trata de crear una nueva realidad desconocida, estableciendo por el contrario una base reconocible por todos, pero aquí algo alterada. “¿Qué hubiera pasado si el asteroide que cambió para siempre la vida en la Tierra no hubiera impactado en el planeta y los gigantescos dinosaurios no se hubieran extinguido?” – reza la sinopsis de la película. Pues bien, el asteroide pasó de largo, los dinosaurios no se extinguieron y conviven en el tiempo con los humanos. Así, El viaje de Arlo retrata la amistad entre Arlo, un diplodocus con miedo a todo lo que se mueve, y Spot, un bebé humano asalvajado de lo más impredecible. Ambos, involucrados en un camino de conocimiento, amistad y búsqueda del hogar, aprenderán el uno del otro a enfrentarse y a vencer sus miedos.

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Este viaje iniciático de nuestro protagonista no resultará curioso para aquellos que tengan un bagaje Disney más o menos firme. Empecemos por aquí: es inevitable pensar en todo el imaginario Disney cuando presenciamos las aventuras y desventuras de Arlo y Spot en su vuelta a casa. La multinacional de los sueños ha dejado una huella irreversible en todos nosotros y parece imposible negar las muchas referencias que confluyen en la nueva película de Pixar: quien no vea (descaradamente, si nos permiten) en El viaje de Arlo a los buitres de El libro de la selva, verá a Mufasa y a Simba de El Rey León o a las hienas de esta misma película. El viaje de nuestro pequeño y patoso Arlo resulta algo previsible y aunque estas referencias no tendrían por qué ser negativas, resulta curioso cuanto menos, que donde los secundarios de El Rey León o El Libro de la Selva eran personajes totalmente carismáticos, en El viaje de Arlo nos encontramos unos secundarios de esos que duelen en cierta manera, de los que dan rabia por notarse algo desaprovechados, de los que se huelen a creados a trompicones. Y es que ninguno de ellos consigue escalar niveles y terminan por convertir la película en una serie de escenas en las que aparecen personajes sin demasiada trascendencia, excepto las pruebas emocionales que suponen para Arlo. Está claro que algo falla cuando un T-Rex no consigue emocionarnos contando cómo se hizo sus enormes cicatrices…

Pero por suerte esto es Pixar y aquí se las saben todas,el-viaje-de-arlo-spot y por ello nos han dado a ese secundario-protagonista absolutamente maravilloso que es Spot, que no solo revitaliza, activa y mueve todas y cada una de las escenas, sino que prácticamente acaba por zamparse a Arlo (además de zamparse literalmente todo lo que pilla) y nos arranca la mayor parte de las carcajadas y de las lágrimas de la película. El bebé Spot será alma de este viaje: motivo y final del mismo, familia, fuente inagotable de ingenio y conocimiento, padre, hijo y mascota del cuello largo; la gasolina de Arlo y de la película en general, vaya. Y El viaje de Arlo tendrá sus carencias, pero no podemos negar que el carisma de este dueto protagonista nos deja momentos brillantes, en su mayoría momentos carentes de diálogo, pero enormemente conceptuales y fabulosos en todo lo demás. El vínculo de Arlo y Spot no consigue hacer de la película una obra maestra, pero el relato funciona de una manera genial con solo esos dos personajes que el resultado final es más que positivo. Y es que en Pixar son demasiado buenos contadores de historias de amistad, eso es innegable. Aunque son mejores aún cuando se dejan llevar del todo y dejan volar las riendas de la coherencia: si en Inside Out tuvimos el pensamiento abstracto, en El viaje de Arlo tenemos una intoxicación por bayas que no tiene nada que envidiarle. Uno de los momentos más cómicos de la película y también uno de los momentos más Monty Python de toda la historia de Pixar. Brillante.

Además, en Pixar son buenísimos ejecutores de la técnica visual y fotográfica de la animación. Si nos sorprendió el pelo de la princesa Mérida en Brave, os podemos asegurar que el esplendor técnico de las creaciones paisajísticas de El viaje de Arlo no tiene parangón. Todos los elementos naturales de la película son hiperrealistas, haciéndose difícil diferenciar el escenario animado de lo que sería una fotografía real. Los paisajes fueron ideados a raíz de algunos viajes de investigación por parte del equipo al noroeste de Estados Unidos y, sin duda, han dado como resultado una de las películas Pixar más potentes visualmente de toda su historia cinematográfica. No tenemos ninguna duda de que tal hiperrealidad está más que buscada, no sólo por el concepto de “la belleza por la belleza” sino porque en un sentido mucho más intrínseco, la naturaleza es la verdadera enemiga de Arlo, la que le asusta, la que es impredecible, la que ocasionó su situación de orfandad y la que es cambiante e incontrolable y maligna para Arlo. Un escenario lleno de señales mortíferas en el que tendrá que aprender a vivir.

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Empezábamos este artículo diciendo que El viaje de Arlo estuvo a punto de ser papel de reciclaje pero, ¿cómo iban en Pixar a hacer algo así con una película que habla, precisamente, de perder los miedos?

2 Comments

  1. Como fan de Pixar, y de las pelis de dinosaurios en general, tengo muchas ganas de verla. Una lástima que flojee en algunos aspectos, porque por el tema podía ser una de mis pelis de Pixar favoritas. Veremos qué tal.

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    • Beatriz Muyo says

      Debo confesar que yo también soy una jurásica perdida, y tenía unas ganas loquísimas de verla. No es una película perfecta, pero se disfruta muchísimo. Tiene dos personajes principales (sobre todo Spot) muy carismáticos. Espero que te guste y muchas gracias por comentar! 🙂

      Le gusta a 1 persona

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