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Mismo giro, diferente resultado: ‘Los otros’ vs ‘El sexto sentido’

Escribe Marta Trivi

Comentaba Amenábar en una entrevista para Vanity Fair que fue muy duro encontrarse, durante la pre-producción de Los Otros, con la noticia de que una cinta con el mismo giro final iba a estrenarse poco antes de la suya. Se refería, como no, a El Sexto Sentido, la obra maestra de terror y suspense que actuaba como ópera prima del director M. Night Shyamalan.

Es lógico que Amenábar se pusiera nervioso. La crítica no iba a dudar en mencionar la peli de Bruce Willis en cualquier nota a la protagonizada por Nicole Kidman. Y es que, más allá de su sorpresa final —los protagonistas de ambas películas están muertos— ambas beben del terror más clásico, del estilo de Spielberg y de la forma hitchcockiana de construir tensión.

Más que hacer una crítica de ambas cintas —no creo que pueda decir nada que no se haya dicho ya en estos 15 años— me gustaría compararlas. Porque sí, las comparaciones son odiosas pero también pueden ser muy, muy divertidas.

los-otros-amenabar

Tanto Amenábar como Shyamalan son buenos conocedores del cine de terror y ambos saben que ninguna película del género conseguirá asustar al espectador si la atmósfera no es adecuada. La música debe ser pausada y aumentar de ritmo o volumen en los momentos más inquietantes. No hay nada fuera de lo común en los acompañamientos musicales de El Sexto Sentido y de Los Otros, sin embargo, no podemos decir lo mismo de la fotografía.

Amenábar y Shyamalan usan la fotografía de forma magistral, y muy diferente en ambas películas. Mientras que el director indio opta por usar el color rojo para poner sobreaviso al espectador de que algo sobrenatural está pasando o está a punto de pasar, el español usa la falta de oscuridad como aliada. A diferencia de las películas de horror genéricas donde la ausencia de luz se transforma en algo terrorífico, aquí es la luz la que puede matar a los dos pequeños hijos de la protagonista. Este recurso, además de retorcer un cliché, da pie a una de las escenas mejor construidas de la cinta: cuando los dos niños se despiertan en un cuarto iluminado por la luz del sol.

Si hablamos de ambientación, la cinta de Amenábar es, para mí, la clara vencedora.

El otro ingrediente fundamental en el género de horror es la construcción de la tensión. Crear un ligero malestar en el espectador que aumente de forma progresiva hasta su culminación (o no) en un susto. Ninguno de los dos directores toma el camino sencillo: el de los sustos fáciles ayudados por la sorpresa y aumentados por BSO. Tanto Amenábar como Shyamalan se han declarado fans de Hitchcock y, como tales, han prestado especial atención a estas escenas, sin embargo considero que Shyamalan gana aquí por goleada y el motivo, en mi opinión, está bastante claro: Amenábar hace trampas.

Cuando se dirige una película no sólo hay que tener en cuenta el primer visionado sino también los posteriores. La cinta debe funcionar igual, si no mejor cuando el espectador la ve conociendo de antemano lo que va a pasar. El problema con Los Otros es que, muy preocupado por romper con todos y cada uno de los clichés de “casas encantadas”, Amenábar se olvida de esto por lo que, una vez has visto Los Otros, alguna de las acciones de los personajes te parecen totalmente inexplicables.Hablo por ejemplo de la actitud de los criados.

El personal de la casa está tan muerto como la familia protagonista (el descubrimiento de esto supone la primera sorpresa del guión) y Amenábar nos prepara para esta hallazgo haciendo que los criados, que en principio parecen amables y serviciales, empiecen poco a poco a comportarse de forma huraña e incluso cruel. ¿Qué sentido tiene esto? Si la intención del ama de llaves es, simplemente, que el personaje de Kidman se dé cuenta de su condición y conociendo la fragilidad mental de la misma ¿Por qué aterrorizarla? ¿Por qué esa crueldad con el tema de las cortinas? Amenábar hace esto para asustar al espectador y no se plantea los problemas que le causarán en una revisión.

Todo lo contrario nos sucede con El Sexto Sentido donde, en un visionado posterior podemos ver que la cinta, además de tener escenas escalofriantes que funcionan una y otra vez —al chico con media cabeza reventada por un disparo me remito—tiene una serie de matices sólo observables si ya sabes la situación del personaje de Willis como la extraña actitud de la esposa, la ropa que no cambia o el motivo real que tenía su paciente para asesinarlo.

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Por último me gustaría centrarme, como no, en el giro final. No quiero hablar de qué sino de cómo, es decir, como Shyamalan y Amenábar nos guían hacia el clímax final de la cinta y cómo nos entregan esa sorpresa.

Ambas usan un sistema de dos sorpresas (un clímax de mitad de acto y un clímax final) más típico de los thrillers que de las cintas de terror.

El clímax de mitad de acto en El Sexto Sentido se produce cuando el joven Cole le cuenta a su psicólogo que puede ver muertos mientras que el de Los Otros sucede mucho más avanzada la cinta de lo que suele ser habitual y consiste en el descubrimiento de que los trabajadores de la casa son fantasmas.

Quizás el giro de Los Otros sea más terrorífico e inesperado pero yo pienso que es mucho mejor el de El Sexto Sentido por la forma en la que la información se entrega al espectador. Mientras que en Los Otros la niña descubre las tumbas de los trabajadores a pocos segundos de que estos la alcancen —una escena con mucha acción y movimiento— el clímax de mitad de acto en El Sexto Sentido se produce de una forma calmada pero angustiosa. Escena de referencia la del pequeño Cole tumbado en su cama de hospital —y tapado, por cierto, con una manta rosa— que consigue, en su sencillez, poner los pelos de punta.

Y pasemos al giro final, donde ambos directores ponen boca arriba sus cartas. Es aquí donde considero que más hace aguas la cinta de Amenábar pues, después de una fantástica escena —la de la sesión de espiritismo— donde todo ya queda bastante claro, el director español considera que necesita, además, una escena autoexplicativa donde Kidman cuenta de nuevo a sus niños, y por extensión al espectador, todo lo que ha pasado en la película. Este tipo de escena, muy típica en las cintas de Nolan, me parece poco elegante y demuestra lo poco que el director confía en las capacidades del espectador.

Al otro lado del espectro, Shyamalan que, para revelar lo mismo, usa una serie muy breve de flashbacks confiando en que la inteligencia del público podrá atar todos los cabos.

El terror, a pesar de lo que parece, es un género muy delicado. Si bien ambas películas son en extremo recomendables, la sutileza de Shyamalan pone El Sexto Sentido a otro nivel.

Es normal que Amenábar se preocupase tanto.

Este artículo proviene de nuestra web amiga El color del cine, para leer más artículos de ellos, podéis dirigiros a elcolordelcine.com

5 Comments

  1. susana says

    y por cierto que bueno meter lo de Munchaussen en el guión, cuando la madre envenena a la niña y avisa el fantasma al niño de la cinta escondida, donde desvela sus actos, una atmósfera muy densa, triste, espeluznante…es más intrigante sexto sentido (pero los otros me encanta que conste)

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  2. susana says

    Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, me repatea el final de los Otros con toda esa aclaración e incluso el “esta es nuestra casa” la escena de la ventana me recuerda un poco a” lo que queda del día” en el plano distanciándose. En su momento cuando vi sexto sentido no me hizo mucha gracia, y era muy fan de los otros, pero ahora tengo que reconocer como bien dice el autor del artículo que la “incubación” de la película es suprema y el final un shock que el espectador comprende perfectamente. En los otros la escena del espiritismo sin duda aterradora se contrasta con un marujeo final que fastidia el buen hacer del director que ahí pierde fuelle y seguridad. Creo que ha envejecido muchísimo mejor Sexto Sentido y es una obra maestra icónica del cine de terror.

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  3. Vanesa says

    Me parece una gran comparación, pero para mi En el sexto sentido la escena en la que el niño llega a su casa del cole y se encuentra a Bruce Willis sentado con su madre se coge con pinzas. ¿Cómo ha entrado? ¿Si no sabe que está muerto no le parece extraño que no haya tenido que llamar a la puerta o que la madre no le haya dirigido la palabra? De otra forma esa escena no se puede plantear si Bruce Willis desconoce que está muerto, y cuando ya lo sabes y la vuelves a ver es completamente absurda… Lo normal vas a casa de alguien llamas, te contestan, pasas te sientas… En ese sentido Los Otros está mucho mejor planteada, menos escenas que se cogen con pinzas en mi opinión…

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  4. Edu says

    Yo me quedo sin dudarlo, con “Los Otros”, para mí “El Sexto Sentido” es un mar de mentiras que engañan al espectador en todas las escenas.

    Si bien al final, aclaran escenas que parecen hablar con los vivos cuando realmente no, es de una tomadura de pelo increible. Esa conversación con su mujer en el aniversario, cada año habla sola ella? Y así unas pocas más.

    El engaño real es lo que pasa fuera de la película. ¿Cuando se va a dormir con su mujer no nota nada raro? ¿Que la gente no le hable? Etc etc etc.. muchos engaños para tomarme la película en serio.

    En cambio, Alemábar a ambientado bien la trama en una casa solitaria que cuando quiere salir, hay algo que la retiene a ella, y no pueda salir. Muy bien manejado por este tema

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