cine, críticas de películas
Dejar un comentario

Dope: chute noventero a la comedia geek

¿Qué ocurre si se une a un grupo de “frikis” de los bajos fondos de Los Ángeles, drogas y los años 90? Rick Famuyiwa (Colegas) establece esta increíble fórmula bajo el título Dope: una película que arranca como cualquier comedia adolescente corriente, pero que acelera hacia unos derroteros mucho más bestias.

En ella, se nos narra la historia de Malcolm, un joven inteligente que, muy al contrario que sus compañeros de clase, desea prosperar e ir a la universidad. Las cosas se complican cuando él y sus dos amigos, Jib y Diggy, son invitados a una fiesta clandestina, que los llevará por un camino de decisiones complicadas  y personajes excéntricos. Bajo el guión del mismo Fasmuyiwa, el filme se desarrolla con una naturalidad y facilidad arrolladora. Poco tienen que ver las situaciones surrealistas en las que se ven mezclados sus protagonistas.

DOPE-2_mini

No reside aquí la magia. Más bien nos encontramos con un desarrollo tan fluido de los acontecimientos y unos personajes perfectamente construidos, que dan un resultado portentoso. Y es que, sorprende en todos los aspectos. Con una mezcla entre diversos géneros como son el drama, la comedia y las drogas, Dope consigue el equilibrio perfecto entre todos estos. También, con un elemento añadido: utilizando como juguetes los tópicos sobre otros largometrajes sobre la tribu urbana de los “frikis”.

La película también destaca por contar con un elenco nuevo y fresco. Debutando en la gran pantalla, Shameik Moore, como protagonista, crea el puro reflejo de la lucha por lo que uno quiere e introduce en su personaje una lucha interior que no ve hasta los últimos minutos. Seguido de este, también cabe renombrar a Tony Revolori (El gran hotel Budapest), como Jib, y a la (antes) chica Disney Kiersey Clemons, como Diggy, que consigue deslumbrar gracias a la versatilidad de su interpretación. Como aparición estrella, no se puede olvidar la presencia de Blake Anderson, muy en la línea de su personaje en la serie Workaholics.

DOPE-3_mini

Sin embargo, por muy bueno que sea el contenido, si no cuenta con un buen embalaje, todo regalo puede echar hacia atrás. La encargada de llevar a cabo dicha tarea es Rachel Morrison (directora de fotografía) que nos envuelve en una ambientación más propia de los 90, donde los colores flúor y los estampados juegan la baza ganadora. Como broche final, Pharrell Williams como productor musical envuelve cada una de las secuencias en un ritmo incesante, abrumador y casi melancólico para los amantes de la época dorada del rap.

En definitiva, Dope consigue defenderse con acritud bajo la diferencia de valores sociales, la moralidad de las drogas y, sobre todo, la fina línea existente entre lo que está éticamente correcto a la hora de luchar por los sueños. Un título sencillo que no pierde ritmo en ningún momento y sorprende positivamente. Todo ello, sin olvidar la vieja idea de “los buenos siempre ganan”. Incluso manipulando a los malos bajo su mismo juego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s