Crónicas de conciertos, música
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Madrid se despierta con Iván Ferreiro y la belleza en forma de canciones

Iván Ferreiro

Iván Ferreiro inaugura Los Matinales de El País en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid con todo vendido.

Los Matinales de El País nacen como una alternativa musical para todos los públicos. Se trata de un ciclo de conciertos que tiene lugar en Madrid con motivo del 40º aniversario del diario. De este modo, las mañanas madrileñas se llenarán de música en los próximos días.

Esta celebración arrancó el pasado sábado a las 13 horas en el Nuevo Teatro Alcalá. Iván Ferreiro se subía de nuevo a las tablas dando el pistoletazo de salida a estas mañanas musicales. Acudimos a la cita con la sensación de que iba a ser un evento especial. No solo por el peculiar horario de la actuación, sino también por el magnífico recinto donde iba a tener lugar. Lo cierto es que el esperado reencuentro del público madrileño con el gallego tenía todos los ingredientes para convertirse en un espectáculo inolvidable.

Ivan y Amaro

La mañana comenzaba con Iván al piano y su hermano Amaro a la guitarra. Empezaron a sonar las primeras notas de Me toca tirar seguida de Jet Lag y Tristeza. La inconfundible voz de Iván y la maestría de Amaro acariciando la guitarra en perfecta conjunción nos hacían sumergirnos totalmente en el universo Ferreiro. De hecho, la conexión con el público fue casi inmediata. Tras El Bosón de Higgs y Alien vs Predator sonaba Extrema pobreza. Con Personalidad múltiple Iván se levantaba de su asiento contagiando su energía a todos los presentes. Llegaba entonces la primera sorpresa del show: Martí Perarnau de Mucho saltaba al escenario del teatro y se unía a la fiesta.

Los tres músicos nos deleitaron tocando El equilibrio es imposible y Canción sin compasión. Hacía mucho que no escuchábamos esta última canción en directo y no sería el único tema que volvería a sonar tras un largo tiempo sin entrar en acción. Era el turno de Dies Irae, una de las más recientes composiciones del vigués, interpretada con garra por Iván y aderezada con sus característicos movimientos. El músico se dejaba llevar por la melodía y nos inducía a bailar con él. La intensidad iba en aumento y la voz de Iván desnudaba las canciones rítmicamente. Sin trampa ni cartón y con la guitarra de Amaro como única compañera, las estrofas aparecían una tras otra transformando el ambiente en un espectacular cóctel de sonidos. El viaje de Chihiro, Como conocí a vuestra madre, Mrs. P y Mi furia paranoica se entremezclaron sin adornos, en estado puro y deslumbrando con su sencillez.

Iván Ferreiro

En ese momento, Iván se quedaba sólo en el imponente escenario del teatro y proponía al público una votación. “Tengo dos canciones preparadas: una de Piratas y otra de un amigo”. El público pidió que sonaran las dos canciones sugeridas e Iván se dispuso a tocar ambas. Un impecable juego de luces comenzó a iluminar el interior de la sala y brillantes destellos blancos empezaron a circular sobre la platea, los anfiteatros y el techo. De repente, se había hecho de noche en el recinto y cientos de estrellas sobrevolaban nuestras cabezas.

Bajo esta bella puesta en escena, los versos de M se sucedieron en completa sincronía y nos dejaron con las emociones a flor de piel. A continuación, la versión de Vidas cruzadas de Quique González nos hacía volar dentro de esa atmósfera cósmica. Pero el ciclón emocional que recorría el lugar no se desvanecería tan fácilmente porque llegaban Años 80, Promesas que no valen nada e Insurrección de El último de la Fila. Todas estas composiciones fueron coreadas a pleno pulmón y con ferviente entusiasmo por una entregada audiencia. Ya en la última parte del evento el vigués pedía ayuda con la letra de Son preciosos nuestros besos y los espectadores, encantados con la petición, respondieron cantando con más ímpetu.

Leiva e Ivan ferreiro

Canciones para el tiempo y la distancia y Piensa en frío daban paso a la última sorpresa del día. Leiva salía a escena y cogía su guitarra para rematar una mañana musical única. El madrileño acompañó a los Ferreiro cantando y tocando Ciudadano A, Crímenes perfectos de Andrés Calamaro y Me estás atrapando otra vez de Los Rodríguez. Como broche final, los músicos se despidieron con El dormilón y cerraron el espectáculo con una mezcla de Diecinueve de Maga y Turnedo, mientras todo el teatro se ponía en pie.

Sin duda, Iván Ferreiro ha vuelto con más fuerza si cabe. El músico nos ha regalado un impresionante directo que quedará grabado en nuestra memoria. Todavía estamos recuperándonos del torbellino de emociones y sensaciones que la música del gallego nos hizo sentir. Esperamos con impaciencia su nuevo trabajo, que según ha adelantado él mismo, llevará el título de Casa. Después de conciertos como este solo podemos decir… ¡que viva la música en directo!

2 Comments

    • Marta Soro says

      Un placer. Gracias a ti por leerlo. No te preocupes seguro que pronto surgirán más oportunidades y podrás verle en acción 🙂

      Me gusta

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