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Mustang o la necesidad de reivindicar el feminismo

En un pueblo a orillas del Mar Negro de la Turquía actual cinco hermanas huérfanas que viven con su tío y su abuela celebran el final de las clases y la llegada del verano. Entre la pena por la despedida de una profesora que se muda y la alegría del comienzo de las vacaciones, las cinco hermanas y sus amigos deciden celebrarlo y distraerse yendo a la playa antes de volver a casa.

Esa celebración de fin de curso será un punto y a parte en sus vidas porque lo que ellas ven sólo como un juego de niños llega a oídos de su abuela y su tío en forma de comportamiento obsceno. A partir de ahí su propio domicilio se convierte en una prisión literalmente tras la instalación de verjas por toda la casa. Ya no les queda nada salvo asistir a clases particulares sobre cómo ser la ama de casa perfecta, mientras que su familia decide cuándo deben casarse con alguien al que ni siquiera conocen.

Mustang rejas

Mustang está contada desde el punto de vista de la más joven (12 años), Lale. Aún es pequeña para entender el porqué de esa falta de libertades, pero es la que guiará a la rebeldía contra esas restricciones al resto de sus hermanas.

Lale

Deniz Gamze Ergüven recoge en su opera prima la necesidad de dar a conocer la situación en la que se encuentran las mujeres en su país de origen solo por el mero hecho de no ser hombres.

Es una historia dramática, con ribetes trágicos, pero Gamze Ergüven tiene la habilidad de contarla con cierta livianidad y humor, algo que la mantiene a salvo de convertirse en un típico culebrón turco. Tampoco criminaliza a toda la sociedad, pues, como se puede ver con el joven que enseña a conducir a Lale, hay gente dispuesta a ayudarlas sin importarle nada si está cometiendo algo inmoral.

La película refleja con inteligencia la particular situación geopolítica y cultural de un país que es una especie de frontera entre Occidente y Oriente, entre Europa y Asia. Y expone la tensión existente en Turquía entre la secularidad occidental, más propia de las grandes ciudades, y la férrea moralidad musulmana, que se impone en las zonas rurales. A través de los devenires de estas cinco hermanas que tratan de recuperar su libertad, no sólo se cuestiona el machismo y el lugar de la mujer en la sociedad turca; también se desnuda la hipocresía religiosa. Que no es exclusiva del Islam: los guardianes de la moral y las buenas costumbres suelen ser los primeros en estar obsesionados con esa sexualidad que condenan.

Cabe destacar el trabajo de las actrices que interpretan a las cinco hermanas, debutantes casi todas. Actuaciones formidables a las que se une el actor turco Ayberk Pekcan (Winter Sleep), encarnando al tío; desarrollando una interpretación tan veraz que hace que llegues a odiar a un tipo tan detestable y grimoso al tratar con tanta crudeza a sus sobrinas.

Sin duda estamos ante una gran película, dura, bella y a la vez esperanzadora y, ante lo que esperamos sea una gran carrera cinematográfica para su directora.

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