críticas de discos, música
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Ben Harper, sin eufemismos ni etiquetas

Hay artistas que se pueden permitir el lujo de parar y experimentar. De llevar a cabo los proyectos que se les meten en la cabeza y que deben dejar salir. De ampliar su espectro asociándose con otros músicos. Y entre esa élite de privilegiados podemos contar a Ben Harper (Pomona, 1969) que lanza estos días, junto a su banda de siempre, un nuevo álbum. Call It What It Is (Stax Records) llega a las tiendas 9 años después de su anterior trabajo juntos.

El californiano vuelve al ruedo con un nuevo trabajo bajo el brazo después de reunir a su antigua banda, The Innocent Criminals, para llevar a cabo una gira mundial durante el pasado 2015 después de 7 años de separación, los que pasaron desde la gira de su álbum Lifeline, que marcaría un punto y aparte en su carrera. Desde entonces, Harper no estuvo parado, ya que rubricó cinco discos, dos junto a los Relentless7 (White Lies For Dark Times, Virgin, 2009, y Give Till It’s Gone, Virgin, 2011) una banda de un corte más rockero a lo que nos había mostrado en anteriores discos. Entre esos dos, publicó otro fruto de una colaboración junto a Dhani Harrison (hijo del mítico George Harrison) y Joseph Arthur bajo el nombre de Fistful of Mercy (As I Call You Down, Hot Records, 2010). Le siguió un disco más junto al bluesman Charlie Musselwhite (Get Up, Stax, 2013) y finalmente un álbum más intimista junto a su propia madre, Ellen Harper (Childhood Home, Prestige Folklore, 2014).

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El proceso de grabación ha sido largo y pausado. El gran Juan Nelson con el bajo, el percusionista Leon Mobley, Oliver Charles en la batería, el teclista Jason Yates y Michael Ward con la guitarra, se metieron en el estudio para trabajar en las nuevas canciones incluso antes de arrancar la gira del pasado año y las sesiones de grabación se alternaron con los conciertos que ofrecieron alrededor del mundo. Y los documentos que han trascendido hablan de la unión de un grupo de amigos en un excelente ambiente (hay un capítulo del making of en su canal oficial de Youtube dedicado únicamente a las risas y bromas en el estudio de grabación), en el que todos aportaban su visión para hacer crecer las canciones y redondearlas, dejando flotar la idea de que este es principalmente un álbum de los Innocent Criminals en conjunto, más que de Ben Harper acompañado de una banda.

Pero es precisamente una canción compuesta por Harper en solitario meses antes de la reunión de la banda la que da nombre al álbum, poniendo sobre la mesa la brutalidad policial sufrida por los jóvenes negros en Estados Unidos. Y lo hace sin morderse la lengua, llamando a las cosas por su nombre, mencionando en la canción a tres jóvenes asesinados por la policía en los últimos años Trayvon Martin, Michael Brown y Ezell Ford (la canción está escrita justo después de la muerte de los dos últimos) simplemente por “parecer sospechosos”, como representación de una comunidad perseguida por su raza. Un blues solo adornado con el sonido de su inseparable guitarra Weissenborn, en la que utiliza un texto carente de metáforas para explicar su profundo rechazo ante un problema que como afroamericano también ha sufrido en sus propias carnes, conviviendo con la sospecha de las autoridades simplemente por el color de su piel.

A pesar de que esta canción monopoliza las críticas, los titulares y los análisis, este nuevo álbum como conjunto no se centra únicamente en el problema racial aunque si que varias canciones tienen la protesta como hilo conductor. How Dark Is Gone, Finding Our Way y When Sex Was Dirty (“and the air was clean”) pueden entrar dentro de esa etiqueta. Pero como siempre pasa con los discos de Ben Harper & the Innocent Criminals, clasificar su nuevo trabajo es un trabajo baldío.

Tanto en los temas sobre los que giran sus canciones, como en los estilos a los que se acerca, ya que en Call It What It Is las canciones saltan entre el blues del single, el folk de All That Has Grown, el reggae de Finding Our Way o el rock springsteeniano de When Sex Was Dirty sin solución de continuidad. Algo patente desde antes del lanzamiento del álbum, como muestran las dos canciones que también fueron compartidas por Harper antes de desvelar el resto del disco. Mientras que en Pink Balloon destacan su riff de guitarra, su ambiguo mensaje y su más que cuestionable estribillo, en Shine nos encontramos versos dedicados a un alma gemela en mitad de una melodía surf pop. Historia de amor que parece desarrollarse durante el disco, dirigiéndose hacia la tragedia con las primeras crisis de All That Has Grown (“after the storm just you and me on our own”), que en Deeper And Deeper (“until I drown”) queda patente que no cicatrizaron bien, llevándonos al cierre definitivo de la historia con Goodbye To You (“maybe tomorrow i can start anew I don’t know how to say goodbye to you”), que sirve además como broche final del disco.

Algún pero se le puede sacar al lanzamiento de Call It What It Is, pero seguro que el más flagrante es el hecho de que, a pesar de haber anunciado fechas en 10 países europeos, a día de hoy aún no hay conciertos confirmados en España. Habrá que esperar para comprobar que la química en directo de Ben Harper & The Innocent Criminals sigue intacta.

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