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Lo mejor del año 2016 en series

Confeccionar una lista de lo mejor del año no es tarea fácil y más si tenemos en cuenta que solo en USA se han emitido un total de 455 series en 2016. Desde aquí, celebramos la multitud de títulos en los que navegar y elegir para confeccionar nuestra propia parrilla seriéfila en las que hemos seleccionado series que se han estrenado este año y series que han emitido una nueva temporada. Pero, sin duda, la fragmentación de audiencia que caracteriza esta era del Peak TV (demasiada TV) hace que las listas de lo mejor del año sean aún más subjetivas si cabe.

Es por ello que, desde la redacción de No Submarines, hemos apostado nuevamente por confeccionar una lista colaborativa con las series que más nos han gustado: ni son todas las que están, ni están todas las que son, así que os animamos a dejarnos vuestras sugerencias seriéfilas del año en los comentarios. A continuación, nuestras apuestas al detalle:

Stranger Things (Netflix)

Lidia Baños
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2016 ha sido un año duro en el que nos hemos tenido que despedir de iconos como David Bowie o Prince. Quizá por eso haya triunfado tanto una serie nostálgica como es Stranger Things. La apuesta de los hermanos Duffer para Netflix se adentra en la cultura pop de los años 80, utilizando la ciencia ficción como vía para narrar una historia de misterio y, sobre todo, amistad.

Will Byers (Noah Schapp), un niño corriente que lo que más adora es jugar a Dragones y mazmorras con su pandilla, desaparece en extrañas circunstancias en el pequeño pueblo de Hawkins. Al mismo tiempo, llega a la localidad Eleven (Millie Bobby Brown), una misteriosa niña que, además de poseer poderes paranormales, es un personaje femenino poderoso que no teme enfrentarse a sus miedos por lealtad a sus amigos. El amor maternal es otra de las subtramas de la serie, representado por la mítica actriz Winona Ryder, que interpreta a Joyce, la madre de Will.

El misterio que plantea Stranger Things ha conquistado a millones de espectadores que, además, han empatizado al instante con algunos de los personajes más entrañables de la ficción. Y es que todos hemos sido alguna vez tan incomprendidos como Jonathan (Charlie Heaton), tan soñadores como Nancy (Natalia Dyer) o tan geniales como Dustin (Gaten Matarazzo). Si añoráis clásicos ochenteros como E.T Los Goonies, esta es vuestra serie.

The Crown (Netflix)

Alicia Germán Díaz

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Aunque no es oro todo lo que reluce en las nuevas series de Netflix, hay que concederles que este año han sabido financiar buenas ideas, armando mucho revuelo en el mundo seriéfilo con joyas como Stranger Things. Aun así, cuando apostaron por The Crown, también hay que reconocer que estaban apostando sobre seguro. No en vano su showrunner, Peter Morgan, ya tenía en su haber una nominación al Oscar por nada más y nada menos que el guion de The Queen (2006), la película en la que retrataba a la reina Isabel II en su madurez y que hizo que Helen Mirren se llevara una estatuilla dorada.

En la primera temporada de The Crown, Morgan vuelve a visitar el personaje de la monarca inglesa, pero esta vez en su juventud, momento en el que tuvo que tomar las riendas de la nación tras la muerte de su padre el rey Jorge VI. Está claro que el showrunner siente una fascinación muy personal por la figura de la reina Isabel II, pero sobre todo, por la lucha en su fuero interno entre la figura impoluta y eterna de la Corona a la que representa, y la propia Isabel: hija, hermana, esposa y madre. Y es esto lo que destaca de la visión de Peter Morgan y hace que esta sea mucho más que una serie histórica.

Con The Crown, nos adentramos en la psique de la monarca y cada uno de los miembros de la familia real. Y si bien la serie pierde fuerza cuando desvía su atención a los contratiempos que provoca en el Gobierno el deterioro de la salud de Winston Churchill y los pormenores del día a día en el Palacio de Buckingham, la exquisitez con la que está elaborada y la solidez de las interpretaciones del reparto liderado por Claire Foy, hacen que el espectador quede cautivado desde el primer capítulo.

Westworld (HBO)

Alicia Germán Díaz

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Imaginad que pudierais acceder a un parque de atracciones ambientado en el Salvaje Oeste cuyos anfitriones fueran androides tan sofisticados que fuera prácticamente imposible distinguirlos de seres humanos. Cada androide estaría programado con una serie de atributos que le hicieran tener una personalidad propia e interactuar con ellos desencadenaría en grandes aventuras de todo tipo. Suena bien, ¿verdad? Este es el punto de partida de la serie de Lisa Joy y Jonathan Nolan (basada en la película homónima de 1973) y nuevo buque insignia de HBO.

El reverso tenebroso de esta premisa y lo que hace que la serie sea más interesante, es que los androides no son conscientes de que viven en un parque de atracciones, ni siquiera son conscientes de que son robots. Cada día realizan la misma rutina con la que han sido programados, atrapados en un bucle temporal, y cuando se despiertan al día siguiente no recuerdan lo que ha pasado el día anterior, lo cual permite a los visitantes del parque tomarse licencias con ellos que no se podrían tomar con personas en el mundo real: asesinatos, violaciones, saqueos, etc.

La serie pretende así plantear dilemas morales propios del género de la ciencia ficción, aparte de atrapar al espectador en un juego de preguntas sin respuesta parecido al que planteaba Damon Lindelof en Perdidos (salvando las distancias). En este aspecto, es posible que la propia naturaleza de la serie y su argumento al principio provoque en el espectador la sensación de estar viendo escenas algo impostadas, y quizás sienta en los primeros capítulos que los guionistas jueguen más a confundirlo que a añadir complejidad a la historia. Sin embargo, sin duda alguna, merece la pena acabar la primera temporada para ver cómo encajan todas las piezas del puzzle y vislumbrar el final del laberinto, o al menos una parte de él, ya que HBO ya ha confirmado que habrá una segunda temporada.

The Night Of (HBO)

Beatriz Muyo

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Por todos es sabido que cuando se trata de elegancia y buen hacer, HBO se lleva la palma. Hace años que la cadena estadounidense no deja de sorprender al mundo con sus atrevidas creaciones y no hace mucho el reciente y sonadísimo éxito de True Detective terminó de poner en jaque al resto de cadenas ávidas de intentar emular en gusto y calidad a la casi cinematográfica cadena de televisión: Juego de tronos, The Wire o Los Soprano son una prueba directa de esta calidad imbatible y, sobre todo, de que cine y televisión van ahora más de la mano que nunca, tanto en aspecto, como en presupuesto.

Parece que el género noir, los asesinatos y las investigaciones policiales nunca pasan de moda. True Detective marcaba el que parecía un camino a seguir por la cadena en cuanto a este género se refiere y, aunque su segunda temporada se quedase en agua de borrajas, The night of recoge el testigo de su antecesora, y de qué manera.

Un joven estudiante de origen paquistaní, Nasir Khan, conduce un taxi que ha “tomado prestado” a su padre. En su afán por encontrar torpemente el camino hacia una prometedora fiesta universitaria, acaba perdiéndose y en el taxi se sube una joven y guapísima mujer con la que pasa una desenfrenada noche de alcohol, drogas y peligrosos juegos sexuales. Cuando Khan despierta, la mujer ha sido apuñalada y él, al intentar huir de la escena del crimen, es interceptado por la policía y acusado de estar implicado en el asesinato. Y no es que HBO lo haga todo bien, pero si a este punto del primer episodio te queda alguna uña sana y salva, puedes darte por satisfecho.

Y es que The night of no solo expone unos hechos bastante rocambolescos, sino que además lo hace de la manera más perversa posible. Ambigua en todos los aspectos, nunca poniendo todas las cartas sobre la mesa y siempre con dobles filos, consigue retratar la extrema xenofobia de la sociedad estadounidense ante un juicio (con mucho prejuicio) donde lo blanco y lo negro están más difuminados que nunca, donde el héroe es menos héroe que nunca y donde el abogado defensor merece, con creces, llevarse todo el protagonismo que su cliente deja: la maravilla de interpretación que hace John Turturro (y sus maltrechos pies) es digna de todos los premios. La serie, es toda una experiencia que hay que vivir. Y reposar…

The Young Pope (HBO)

Beatriz Muyo

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¿Quién iba a pensar tiempo atrás que alguien podría atreverse a hacer una serie acerca de un Papa que no cree en Dios? Pues bien, ha tenido que llegar un italiano, Paolo Sorrentino, a exponer una nueva versión, personal e intransferible, de la Iglesia como organización. Una visión controvertida, una visión interna que, aunque esté llevada al extremo más alocado y tragicómico de todos, puede no ir tan desencaminada en lo que pasa tras los anchos, impenetrables e impolutos muros del Vaticano.

El personaje absurdo (pero funcional y auténtico) es por excelencia el arte favorito de Sorrentino. Así, se nos presenta a un magnánimo (y absolutamente magnético) Jude Law: el máximo exponente de Dios en la Tierra por un lado, y el más dudoso creyente de todo el Vaticano por otro. La blasfemia en sí mismo, la irreverencia, la mala baba e incluso la bipolaridad, todo en uno. Sorrentino no se anda con chiquitas y The Young Pope es desde su primerísimo fotograma una total y verdadera declaración de intenciones: no es la búsqueda de un final, de una salida, lo que aquí interesa.

La serie avanza a medida que el espectador va descubriendo a su personaje principal, Lenny (Law), sin pausa pero sin prisa, siempre bajo ese halo tan mágico que inunda todos los planos de la filmografía de Sorrentino. Porque él ya definió a The Young Pope como “una película larga de 10 horas”; y es que a al director no le importan los finales de capítulo con cliffhanger ni tampoco le hacen falta para crear obras maestras televisivas, para qué vamos a negarlo. Una de las mayores sorpresas del año tanto en contenido como en forma. Dejemos que Sorrentino haga todas las “películas largas” que quiera.

Black Mirror – Temporada 3 (Netflix)

Ana Belén Blanco

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Netflix ha supuesto uno de los platos fuertes esta temporada dentro de la parrilla televisiva: Stranger Things, Daredevil, Orange is the new Black o Narcos son algunos de los titulos que más repercusión han tenido (tanto por ser nuevas como por estrenar temporada). Sin embargo, existe una serie que es inalienable de la famosa plataforma de streaming. Una que trata, por sí sola, sobre la tecnología y su relación con el hombre. Una serie que, como ya dijimos una vez, no deja de romper mentes.

Un año de espera puede resultar eterno cuando la serie lo vale. Esta vez, Black Mirror se presenta con un volumen de seis episodios y una tercera temporada que devuelve el reflejo de una sociedad que nunca termina de avanzar. Una vuelta por todo lo alto que amplía sus miras hacia nuevas rutas en cuanto a historias y temas sobre los que hablar, abarcando todos los géneros posibles: romance, misterio, terror e incluso el bélico. Un cóctel motolov que más de uno se va a tomar en maratón constante.

De esta forma, Black Mirror vuelve a sorprendernos y a llenarnos la mente con preguntas. La novedad principal se encuentra en la variedad y en el toque un poco más optimista de algunas historias. Eso sí, sin perder en ningún momento el toque “blackmirroriano”. De hecho, cabe destacar algunos capítulos que resultan bastante sorprendentes como son San Junipero, Shut up and Dance y Nosedive; tan distintos unos de otros que complementan a la perfección el valor que nos da cuando lo vemos. Por esas vueltas de tuerca de última hora, ese “¿qué estoy viendo?” constante o la media sonrisa que es inevitable que a uno se le dibuje en el rostro. Una serie cuyo valor radica en eso mismo: saber remover a uno por dentro.

The Girlfriend Experience (Starz)

Maite López

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Inspirada en la cinta del mismo título que dirigió Steven Soderbergh en 2009 (que aquí actúa como productor ejecutivo), The Girlfriend Experience nos acerca al intrincado mundo de Christine Reade: una estudiante de segundo año de Derecho que compagina sus horas de pasantía en un prestigioso bufete de abogados con las de scort de lujo, bajo el seudónimo de Chelsea. Un juego de identidades que Christine- Chelsea (interpretada por una magnética Riley Keogh) compartimenta con maestría; seducida por el poder que le otorga ese ser quién quiera y libre frente a sus clientes. Aunque habrá complicaciones…

Amy Seimetz y Lodge Kerrigan han coescrito cada uno de los 13 episodios de los que consta la primera temporada de la serie y repartido su dirección. Y, a pesar de ello, se perciben como un todo continuo. No es de extrañar que Starz decidiera estrenar la temporada al completo a través de su web (también disponible en Movistar+): la continuidad narrativa y los poco menos de 30 minutos de duración de cada uno de los capítulos juegan a su favor.

La mirada libre de prejuicios que aporta la serie, con una Christine que ni es victimizada ni juzgada por sus acciones, es otro de los fuertes de la serie. The Girlfriend Experience deja totalmente de la mano del espectador el sentirse cual voyeur siguiendo cada uno de los pasos de su protagonista: una chica que vive su vida y sexualidad como quiere y con los mismos dilemas ético-morales que podría tener cualquier otra persona con un trabajo convencional. Además, la sugestiva banda sonara creada por Shane Carruth (Primer, Upstream Color) consigue acrecentar la sensación de angustia y desazón en el devenir de la serie.

Por todo ello, The Girlfriend Experience se ha convertido en una de las grandes sorpresas del año y Starz no tardó en demostrarlo renovando la serie por una segunda temporada (que seguirá el formato de antología, sin Christine como protagonista).

Rectify – Temporada 4 (Sundance TV)

Maite López

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Rectify ha sido la primera serie de producción propia de Sundance TV (2013) y, después de cuatro magníficas temporadas y un total de 30 capítulos, el pasado 14 de diciembre la cadena emitió su último capítulo (en España, Sundance TV hará lo propio a partir del 12 enero de 2017).

Creada por Ray McKinnon, la serie explora qué ha significado para Daniel Holden (Aden Young) haber estado apartado de la sociedad tras cumplir 19 años de confinamiento en el corredor de la muerte y cómo vive el proceso de volver a ser miembro de la sociedad (resocialización) después que unas pruebas de ADN lo exculparan del asesinato de Hannah, su antigua novia.

En ese volver a aprender, Daniel no está solo: qué ha significado para su familia tenerlo de vuelta a sus vidas y cómo adaptarse a esa nueva situación al ver su objetivo cumplido (ver a Daniel libre, fuera de la cárcel) ha sido otro de los elementos que la serie ha cuidado al detalle.

Parafraseando una de las mejores citas que ha dejado la serie: nothing will rectify what’s happened (nada rectificará lo que pasó). Y es que, más allá de la resolución definitiva de lo ocurrido 19 años atrás, esta última temporada ha dado un cierre satisfactorio, en consonancia a lo que había venido haciendo, y a la historia que ha querido contarnos; regalando grandes momentos para cada uno de los personajes protagónicos, en ese dejarlos respirar en total harmonía.

Sin duda, no se trata de una serie apta para amantes de la acción trepidante, pero hace/ha hecho las delicias de los que han querido dejarse seducir por una de las historias más bellas contadas en televisión estos últimos años, donde la naturalidad y el trato humano que aporta a la historia y sus personajes la definen.

Fleabag (BBC Three / Amazon)

Patricia López Delgado

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Fleabag le debe su origen a un monólogo sobre una mujer joven londinense que busca sentido a su vida, a su sexualidad y a sus relaciones, escrito e interpretado por Phoebe Waller-Bridge, y dirigido por Vicky Jones. En 2013 se hizo con el Primer Premio del festival alternativo Edinburgh Festival Fringe; esto les dio un empujón para dar el salto al Soho Theatre, y a partir de entonces se mantuvo en cartel y de gira por Gran Bretaña dos años. La carrera de Phoebe Waller-Bridge con 28 años se disparó. No es de extrañar que la BBC le ofreciera adaptar Fleabag para su canal online (BBC Three).

La versión seriéfila de Fleabag es una adaptación de aquel monólogo teatral. Vuelve a estar escrito y protagonizado por Phoebe Waller-Bridge. La ficción gira en torno a la complicada existencia de una joven cuyas relaciones amorosas, familiares y laborales son un autentico caos.

Fleabag se describe a sí misma como una “codiciosa, pervertida, egoísta, apática, cínica, depravada, mujer moralmente en quiebra, que ni siquiera puede llamarse a sí misma una feminista”. Se podría decir que es la mujer moderna en crisis, pero ¿cómo no estar en crisis si todo lo que te rodea es una mierda?

Nuestra protagonista rompe la cuarta pared convirtiéndonos en cómplices de su auto-destructivo (o no) modo de vida. Porque las mujeres también pueden ser (somos) anti-héroes. Y para nosotros este es el punto fuerte de la serie, centrarse en el universo femenino a través del humor negro con un guión brillante y mordaz defendido por un reparto e interpretaciones que dejan huella.

Los que sois fans de Louie C.K. y Catastrophe enseguida os enamoraréis de ella y para el resto, os animamos a que os acerquéis a conocer a esta “Pulgosa” encantadora que os hará llorar y reír a partes iguales y con la encontraréis más puntos en común de los que en principio podrías pensar.

American Crime Story: The People v. O.J. Simpson (FX)

Verónica Ortego

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La noche del 12 de junio de 1994, Nicole Brown y Ronald Goldman fueron encontrados muertos en un acomodado barrio residencial de Los Ángeles. Cuatro días después, una audiencia de más de 90 millones de espectadores vería en directo la huida, y posterior persecución policial, del acusado de haber cometido el doble asesinato: O. J. Simpson, figura pública y jugador leyenda de la NFL, que sería detenido horas después tras entregarse a la policía. El llamado “juicio del siglo” duró nueve meses (de enero a octubre del 95), y su veredicto fue visto por televisión por unos 145 millones de personas.

La noche del 2 de febrero de 2016, casi 22 años después de los crímenes ocurridos en Brentwood, la cadena FX emitía el primer capítulo de la miniserie basada en el juicio más mediático de la historia de Estados Unidos. Creada por Scott Alexander y Larry Karaszewski, y producida por Ryan Murphy, American Crime Story: The People v. O.J. Simpson está compuesta por un total de 10 episodios. Con cinco premios Emmy en su poder -tuvo 22 nominaciones-, se espera que siga recogiendo estatuillas en los premios que restan de la temporada.

Con una historia de semejante calado popular lo menos relevante era el qué, y el reto consistía en encapsularlo en 10 dosis en las que el cómo y el quiénes se pusieran al frente de unos hechos de sobra conocidos por la mayoría. Y a través de la medida de esas dosis, Alexander y Karaszewski se sirven del juicio para poner en primer plano cuestiones que a día de hoy siguen presentes en la sociedad estadounidense. Una lección de escritura, y de estructura, con un planteamiento tan sencillo como el de un juego de buenos y malos, en el que los buenos pierden y el protagonista se queda mirado cómo los secundarios hacen su trabajo.

Transparent – Temporada 3 (Amazon)

Verónica Ortego

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El padre de la familia Pfefferman confiesa a sus hijos que siempre se ha sentido mujer y que en adelante su nombre será Maura. Con esa presentación, y bajo la firma de Jill Soloway, llegaba en 2014 la serie producida por Amazon Studios basada en la propia experiencia familiar de su creadora. Con tres temporadas emitidas desde entonces, y con la cuarta en camino, Transparent se ha hecho un hueco entre lo mejor de la televisión de los últimos años.

Éxito ante crítica y público desde el minuto uno -la primera temporada marcó un 98% en Rotten Tomatoes y un 91/100 en Metacritic-, Transparent puede presumir de premios: dos Globos de Oro y ocho Emmys. De momento. Y puede presumir del nivel de sus guiones, de una dirección intachable, de Jeffrey Tambor, de Gaby Hoffmann, de Jay Duplass, de Amy Landecker, de Judith Light y de esa fuente inagotable de talento que es su reparto.

Después de dos temporadas redondas, las expectativas ante el estreno de la tercera entrega tenían una altura considerable. La serie de Soloway no sólo cumple con esas expectativas, sino que las supera. Con cada capa que se desprende de la historia, con cada una que cicatriza en los personajes, Transparent crece en dimensiones y evoluciona hacia lo complejo. Y lo hace manteniendo esa dualidad que la caracteriza: un drama con disfraz de comedia, con ternura y con crudeza, que parece pequeña pero es gigantesca. Y aunque la madurez que ha alcanzado la serie en esta temporada sea uno de los puntos más destacables, lo mejor ha sido el personaje de Shelly, revelación y revolución, que ha encontrado el sitio que merecía. Y ese Hand in my Pocket final con el que Judith Light da sentido al concepto de asombro.

Juego de Tronos – Temporada 6  (HBO)

Patricia López Delgado

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A estas alturas pocas presentaciones necesita la serie creada por David Benioff y D. B. Weiss para la cadena HBO. Esta sexta temporada se cuela en nuestro ranking de lo mejor de 2016 por varias razones: como saber qué paso con Jon Snow, la confirmación de la teoría “R + L = J” y por fin ver encaminada a Daenerys hacia Poniente. Pero en concreto se cuela por tres episodios:

The Door (Ep5), a través del cual descubrimos la paradoja temporal en la que se encuentra atrapado Hodor y que además es un precioso homenaje a The Constant (Lost, T4EP5).

Battle of the Bastards (Ep9), el capítulo más cinematográfico de lo que llevamos de temporada y en el que no sólo nos quedamos sin respiración sino que además se podía sentir y oler la sangre en esa carnicería por recuperar Invernalia.

Y sobre todo. por The Winds of Winter (Ep10), acostumbrados a que el episodio 9 siempre fuese el clímax de cada temporada pensábamos que la season finale sería algo más descafeinada tras la batalla épica entre el bien y el mal que tuvo lugar en el norte. Pero no, nos encontramos con un inicio musical contundente marcado por el director Miguel Sapochnik y el compositor Ramin Djawadi y un final que, esta vez sí, ha dejado sensación de cerrar historias y dejar encaminada la serie hacia su final definitivo.

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