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‘Loving’, una sencilla historia de amor

Sinopsis

Cuando Mildred le cuenta a Richard que está embarazada, este le corresponde con una proposición de matrimonio. Solo hay un problema, estamos en 1958 y Mildred es de raza negra y Richard de raza blanca, así que solo pueden casarse fuera del estado de Virginia, que considera el matrimonio interracial un crimen. El caso de los Loving desembocaría en el cambio de las leyes estadounidenses.

Crítica

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“We may lose the small battles, but win the big war”

-Mildred Loving

Cuando Nancy Buirski estrenó en 2011 el documental de HBO sobre el matrimonio de Richard y Mildred Loving titulado The Loving Story, por casualidades del destino, tuvo la oportunidad de mostrárselo al actor Colin Firth e inmediatamente después del visionado, este se ofreció a producir una película sobre el tema. Cuando ambos formaron equipo con Ged Doherty y habían empezado a buscar a alguien que llevara esta historia a la gran pantalla, Martin Scorsese les recomendó que se pusieran en contacto con Jeff Nichols, un director que acostumbra a dirigir su propio material, pero que hizo una excepción para esta historia. Este fue el momento clave que hizo que el proyecto se convirtiera en la película íntima y cercana que es y no en un producto made in Hollywood.

Porque, seamos sinceros, la historia de los Loving lo tenía todo para convertirse en una de esas películas con el sello de “Hollywood comprometido” que a los académicos tanto les gusta incluir en la carrera para los Oscars: basada en hechos reales, una historia sobre la segregación y, como guinda del pastel, una historia de amor. Lo tenía todo para que la maquinaria bien engrasada de Hollywood arrasara con ella e hiciera de este film una película pensada al milímetro y, como resultado, tremendamente insulsa y vacía. Afortunadamente, no fue así.

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Jeff Nichols dando instrucciones a Joel Edgerton y Ruth Negga en el set

Nichols ha declarado en varias entrevistas que aunque podría haber centrado perfectamente el guion en los acontecimientos políticos que desencadenaron este caso, tenía muy claro desde el principio que el centro del film tenía que ser la historia de amor entre Mildred y Richard. Una decisión, desde luego, muy acertada. El guion desprende un tremendo respeto por el amor entre los Loving, su amor por la tierra en la que vivían y su forma de vivir sencilla y honrada, criando a sus hijos y trabajando ella en la casa y él en la construcción. Y definitivamente hay algo muy bello en esa sencillez, que Nichols subraya con la ayuda de su fiel compañero de batallas Adam Stone, encargado de la fotografía del film y el responsable de unos juegos de luces y sombras gloriosos de ver, tanto para enmarcar a la pareja protagonista, como para realzar las tierras en las que viven.

Está claro que el objetivo de Nichols era conseguir que nos enamorásemos de los Loving para que la simpleza de su día a día no fuera un impedimento para disfrutar de la película. Sin embargo, al final ese amor no es suficiente para llenar todo el metraje del film. Un film que, por otra parte, parece que le cuesta bastante asimilar el peso de ese “basado en hechos reales”. Nichols se centra tanto en recrear los sucesos que acontecieron con fidelidad, que a veces parece estar atado de pies y manos por ellos, pierde el ritmo de la película, y de su tono apacible, pasa a una dinámica demasiado calmada.

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No obstante, es obvio que lo más importante de este proyecto era dar a conocer la historia de los Loving y, por tanto, representar fielmente a una pareja improbable que se dio de bruces contra una de las mayores injusticias que te pueden echar a la cara sin recursos económicos o intelectuales para hacerle frente. Y viendo los vídeos caseros de los Loving, está claro que tanto Joel Edgerton como Ruth Negga han sabido encarnar casi a la perfección al matrimonio. Él, un hombre parco en palabras y ella, una mujer que debido a la época estaba acostumbrada a quedarse en un segundo plano, pero que supo luchar por sus derechos cuando su marido parecía incapaz. Edgerton y Negga consiguen unas interpretaciones llenas de emoción y, lo que es más interesante, de emoción contenida, y son ellos la pieza clave para que la película llegue a su fin con la cabeza alta.

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