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‘T2 Trainspotting’: Un déjà vu de amistad, traición y nostalgia

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Dos décadas después de que Danny Boyle llevara al cine la novela más famosa de Irvine Welsh, los protagonistas de la turbulenta historia se han reencontrado en la gran pantalla para deleite de sus fans más fieles. Y es que Trainspotting marcó un antes y un después en la agitada juventud de los 90.

El regreso de Mark Renton (Ewan McGregor) a su Escocia natal causa en sus antiguos colegas un torrente de dispares sensaciones que van desde la nostalgia hasta el resentimiento y las ansias de venganza. Lo cierto es que a ninguno de ellos le ha ido demasiado bien: Begbie (Robert Carlyle) ha pasado media vida entre rejas, Sick Boy (Jonny Lee Miller) sigue enganchado a la cocaína y Spud (Ewen Bremner) se siente un auténtico fracasado. Ni siquiera a Renton le ha sonreído la suerte y sus sueños de gozar de un acomodado estilo de vida de clase media se han quedado por el camino.

T2 Trainspotting no presenta grandes giros argumentales y hasta podríamos decir que la trama en sí queda en un segundo plano. El interés de Boyle no parece ser construir un relato novedoso y complejo, sino ahondar en los personajes y en la manera en la que se enfrentan a la crisis de la cincuentena. Eso sí, siempre con un humor directo y sin censura y, sobre todo, con multitud de guiños a la primera parte de la franquicia.

La inmundicia, la adicción a las drogas y hasta la traición son retratadas con una belleza violenta y explosiva. La línea estética de la película está dominada por el color naranja, que contrasta con el verdor de los abrumadores paisajes naturales escoceses y con las grisáceas calles de Edimburgo.

La música también juega un papel esencial para reavivar la melancolía, y lo hace al ritmo de Iggy Pop, Blondie, The Prodigy y Queen. La mítica Born Slippy de Underwold, tema icónico de la primera película, actúa como eje central de una banda sonora que, esta vez, se acerca más al rock que a lo electrónico.

T2 Trainspotting es Renton corriendo por Edimburgo, pero con 20 años más y la sangre limpia de heroína. También es Sick Boy debatiéndose entre el rencor y la lealtad. Y Spud recordando viejos tiempos con los ojos empañados. T2 Trainspotting es, en definitiva, la historia de unos jóvenes que han crecido y miran hacia el futuro sin olvidar de donde vienen.

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