Crónicas de conciertos, música
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La embriagadora “Magnolia” de Rufus T. Firefly florece en Madrid

El pasado sábado Rufus T. Firefly aterrizaban en el madrileño Ochoymedio Club (sala BUT) dispuestos a ofrecer el concierto más grande de su historia. Pero antes de que los de Aranjuez pusieran en práctica este propósito, la banda gallega Basanta saltaba al escenario para caldear el ambiente con su personal ritual musical. Ataviados con unas intrigantes máscaras, los músicos nos transportaron a un universo de melodías frescas que navegan entre la luz y la oscuridad. Una peculiar puesta en escena que no deja indiferente y unas canciones en las que la naturaleza es la principal protagonista. ¿Quiénes se ocultan tras esa mística puesta en escena? Tendrás que asistir a uno de sus directos y sacar tus propias conclusiones.

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Después de la original sesión melódica de Basanta llegaba el momento de comenzar a degustar el plato fuerte de la noche. Con una sala llena de almas expectantes se abría el telón y Rufus T. Firefly aparecían sobre las tablas. Tsukamori fue la canción elegida para inaugurar la velada psicodélica. Así, gustosamente perdidos en ese sugerente bosque empezábamos nuestro viaje lisérgico. Instantes después los músicos nos invitaban a subir al Halcón Milenario y con la fuerza de sus acordes cruzamos velozmente la galaxia. Entonces el calor de las estrofas de Incendiosuicida ayudaba a subir la temperatura. La energía fluía a lo largo y ancho del lugar. Y las variadas imágenes proyectadas durante el show servían como acompañamiento perfecto. De esta forma, coloridas figuras geométricas, secuencias interplanetarias e imágenes del entorno natural hacían que la experiencia musical resultara más atractiva si cabe.

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La Magnolia cultivada con mimo por Rufus estaba floreciendo a las mil maravillas en Madrid. La impronunciable ··O·· hacía acto de presencia y tras ella Midori y Espectro continuaron guiándonos en este intenso recorrido musical. Sin embargo, todavía quedaba mucho camino por recorrer y alguna que otra sorpresa por desvelar. Entre canción y canción el despliegue de talento de Julia en la batería hizo que buena parte del público comenzara a corear su nombre. “En esta gira he querido que Julia se ponga delante para poder verla mientras toco”, comentaba Víctor después de escuchar los vítores. Mientras tanto Julia mostraba sonriente su agradecimiento a los presentes con el sonido de los aplausos inundando la sala.

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En este ambiente de buenas vibraciones la melodía de Cisne negro nos condujo hasta el rugido guitarrero de Última noche en la Tierra. Los ritmos del teclado nos calaron hasta los huesos y todos los sueños confluyeron por un momento en ese rincón de Madrid. El tiempo vuela cuando lo pasas bien. Y lo estábamos pasando tan bien que sin darnos cuenta ya habíamos atravesado el ecuador del concierto. Pulp Fiction y Pompeya daban paso a uno de los momentos más emotivos de la noche. “Esta canción se la dedico a mis compañeros de grupo. A los que están y a los que nos han traído hasta aquí”, decía Víctor visiblemente emocionado. Tras esta presentación comenzó a sonar El problemático Winston Smith y sus primeras notas despertaron la euforia colectiva.

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En este estado de alegría generalizada los músicos se atrevieron con una versión de Lucy in the Sky with Diamonds de Los Beatles. “En Magnolia hay muchas referencias. Algunas más visibles y otras más escondidas. Los Beatles es una de ellas”, advertía Víctor antes de interpretar la canción. Siguiendo la estela emocional reinante, el amor invadía poco a poco la atmósfera al compás de la belleza de Nebulosa Jade. Al término de esta maravillosa composición los músicos saludaban y desaparecían del escenario.

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Sin embargo, sus instrumentos les esperaban en el mismo lugar preparados para los bises. Así,  los artistas regresaban poco después a la palestra jaleados por el público. Pero esta vez  junto a ellos aparecía una nueva acompañante. Con Víctor en los teclados y la potente voz de Alice Wonder sonando a través del micrófono interpretaron Canción Infinita. Una agradable sorpresa que nos trasladaría al final del espectáculo. Asimismo, la traca definitiva llegaba con Magnolia y Río Wolf despidiendo a lo grande una apoteósica velada musical.

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