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‘The Handmaid’s Tale’ (Hulu): identidad y sentido de pertenencia en Gilead

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El pasado 14 de junio Hulu emitía el final de temporada de la serie The Handmaid’s Tale (“El Cuento de la Criada”). Disponible aquí a través de HBO España, la serie creada por Bruce Miller adapta y amplía la célebre novela distópica con el mismo nombre escrita por Margaret Atwood en 1984.

A lo largo de los 10 capítulos que componen esta primera temporada de la serie, asistimos y acompañamos a Offred (interpretada por una magistral Elisabeth Moss) en su periplo por Gilead. Anteriormente conocida como Estados Unidos de América, Gilead es un régimen teocrático de nueva cuña, cuya élite económica y política (bajo la proclama del retorno a los valores tradicionales) ve en el sometimiento y objetivación de la mujer la mejor solución a los problemas de procreación que acusa la sociedad. Quién fue antes y quién es ahora Offred es algo que se nos revela a lo largo de los capítulos, apoyado por flashbacks y un monólogo interior que se tornan necesarios también para nosotros como espectadores: no tanto para reconocerla cuerda a ella, como para apaciguar la agonía que genera este cuento de auténtica pesadilla.

Hace unos meses ya advertimos que esta era una de nuestras adaptaciones esperadas del año. Y ha superado nuestras expectativas: no sólo tenemos unas interpretaciones más que solventes, el trabajo de Bruce Miller en la adaptación (que cuenta con la propia Margaret Atwood como consultora) y la magistral dirección de los episodios (con Reed Morano marcando un hermoso estilo visual en los tres primeros capítulos) merecen también todos los elogios y premios posibles. Para No Submarines The Handmaid’s Tale es la mejor serie de estreno del año; y no podemos alegrarnos más de que esté renovada por una segunda temporada.

No está de más avisar que si aún no habéis visto la serie no sigáis leyendo. A diferencia de otras ocasiones, seguiremos el análisis con mayor detalle y con spoilers.

Del conformismo a la sumisión

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A través de flashbacks conocemos a June, nuestra protagonista: una joven en sus 30 que vive su vida en Boston. Como el resto de población, vivía su existencia ajena a lo que se estaba gestando a su alrededor. Tenía una pareja estable (Luke, O-T Fagbenle), una hija (Hannah, Jordana Blake) y un trabajo a media jornada en una editorial. Su mejor amiga era Moira (Samira Wiley), a quien conocía desde su época universitaria. Pero eso fue en el pasado.

Ahora estoy despierta para ver el mundo. Antes estaba dormida. Así es cómo dejamos que pasase. Cuando ametrallaron el Congreso, no nos despertamos. Cuando culparon a los terroristas y suspendieron la Constitución, tampoco nos despertamos. Dijeron que sería algo temporal. Nada cambia al instante. 

(June, monólogo interior. Capítulo 1×03 Late)

El capitalismo voraz ha acabado por provocar una crisis económica y medioambiental que azota el planeta, haciendo mella también entre la población mundial que ha ido viendo mermadas sus posibilidades reproductivas. En Estados Unidos, el caos generado (y una masa poblacional “adormecida”) se convierte en el caldo de cultivo perfecto para que el movimiento golpista Hijos de Jacob acabe instaurando un nuevo orden teocrático que ve en el sometimiento y objetivación de la mujer la mejor solución a los problemas de procreación.

Así es como June pasa a ser Offred (Defred en su versión en castellano), la Criada del Comandante Fred Waterford (Joseph Fiennes) y su esposa Serena Joy (Yvonne Strahovski). A través de ella vemos como, igual que otras muchas mujeres fértiles, es convertida en objeto-mercancía del régimen, obligada a vivir única y exclusivamente como cuerpo-receptáculo para la procreación entre los altos mandos de la élite de Gilead. Como Criadasesta estirpe de mujeres ataviadas en hábitos rojos sin nombre propio más que el de ser “propiedad de [ponga aquí el nombre de su amo]” son violadas de forma sistemática por sus amos en un escabroso ritual al que llaman La Ceremonia.

Capturada, reclasificada y “reeducada” según las necesidades del régimen, June (Offred) nos hace partícipes de su sobrecogedora nueva cotidianidad y del nuevo mundo desolador que le rodea. Una vez más, Elisabeth Moss ha demostrado la gran actriz que es cuando se trata de transmitir al espectador las situaciones más claustrofóbicas, y lo bien que aguanta los primeros planos.

Con el paso de los capítulos, la tensión y rabia se apoderan del espectador a la vez que de June, mientras somos testigos pasivos de las atrocidades del nuevo régimen. 

Mejor nunca significa mejor para todos

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Bajo el mando de esta nueva élite económica y política, toda la población que no ha podido escapar es supeditada según las necesidades de la élite. En este patriarcado extremo la mujer es relegada a un rol secundario y sumiso bajo la atenta mirada de Dios y el régimen, siéndole negado por ley el derecho a leer, escribir así como realizar una actividad económica remunerada. Todo en sus vidas queda supeditado al Señor-amo-esposo.

Con June aprendemos que, más allá de las Criadas, el sistema jerárquico que rige a las mujeres está compuesto por: las Esposas de los Comandantes y demás élite del régimen, las únicas que tienen algo de vida social (vestidas normalmente con trajes azules); las Tías, que son las encargadas de la educación-adoctrinamiento de las Criadas (vestidas de marrón oscuro), las Marthas que cumplen la función de cocineras y sirvientas de los mandatarios (ataviadas con delantales de tonos crudos); las Jezabels, las prostitutas de los burdeles clandestinos permitidos por el mismo régimen; y las No-Mujeres, el eslabón más bajo de la jerarquía, son aquellas mujeres que o bien no han querido acatar las órdenes, desechadas como despojo o clasificadas como “traidoras al género” enviadas a una muerte lenta y dolorosa a limpiar residuos tóxicos en Las Colonias.

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También los hombres quedan supeditados a su funcionalidad para el régimen. Ellos son Comandantes, la élite del régimen, rara vez les es aplicada la ley; Ojos, son la policía secreta del régimen, suelen ir en furgonetas negras, apresando a todo aquel que no cumpla con la ley establecida; Guardas, que actúan como policía por las calles asegurando que todo siga en su estado; Médicos, encargados de supervisar el estado de las Criadas y sus embarazos; Chofers, aunque la propia June asegura que la mayoría de ellos son también Ojos (algo indudable teniendo en cuenta todo lo que presencian), ellos son la jerarquía más baja (les es negado por ley tener esposa).

Como en todo régimen totalitario, la negación de la relación con su entorno, la coacción ideológica a la que son sometidas y el terror que imponen se convierten en la principales armas de dominación del régimen: como decíamos líneas más arriba, toda persona que no acate los nuevos estamentos o sean vistas como “traidores al género” (así es como califican a toda la población LGTBI) es ejecutada o enviada a una muerte lenta y dolorosa limpiando residuos tóxicos en Las Colonias.

De la pasividad a la acción

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En esta detestable nueva realidad, y desde el momento de su captura, June se ve obligada a someterse a los mandatos del régimen si quiere sobrevivir para reencontrarse con su hija. El castigo por negarse a acatar órdenes es un precio demasiado alto si quiere volver a reencontrarse con ella. “Nunca he sido de esas” le dice a Ofglen (Alexis Bedel) cuando esta le cuenta si quiere ayudar a la resistencia llamada Mayday.

Pero a medida que pasan los capítulos, con el recrudecimiento de las escenas, Offred ve que manteniéndose pasiva no es suficiente. El punto de inflexión coincide con la llegada de una delegación mexicana al territorio (A Woman’s Place): en ese momento es consciente que las Criadas pasarán también a ser producto de intercambio internacional. A través de uno de esos emisarios (que casualmente trabaja para la resistencia) June recibe la noticia que su marido, a quien daba por muerto cuando fue capturada, sigue vivo y a salvo, fuera del país. Con esa información y reencontrándose con Moira de nuevo en un burdel como Jezabel, le dan las fuerzas suficientes y necesarias para pasar a la acción. Verse viva no es suficiente. Y es por ello que ser miembro de la resistencia Mayday se vuelve necesario.

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“Nunca deberían habernos dado uniformes si no querían que fuéramos un ejército”, nos cuenta en el último capítulo June. Ahora, está totalmente despierta. El sentido de unión y de pertenencia al grupo adquiere un nuevo sentido. Ni la represión, ni el aislamiento han podido con ella. Saber que está dispuesta a luchar nos da fuerzas también a nosotros como espectadores tras el cliffhanger con el que nos dejan en el final de temporada.¡Bendita sea la renovación de la serie, bitches!

En un contexto socio-político como el actual, resulta difícil abstraerse ante un relato como el de The Handmaid’s Tale. Todo en esta historia se ha sentido tan real y reconocible que, lejos de hacernos apartar la mirada ante el horror, ha reclamado nuestra atención e incidido a interrogarnos y cuestionarnos. Margaret Atwood ya avisaba en la introducción de su novela que, para mostrar una mayor verosimilitud en esta distopía, se basó en hechos históricos acontecidos en las más variadas sociedades; dibujando una narrativa donde las lecturas transversales arendtianas y marxistas son más que oportunas [ambas lecturas pueden ser buenas compañeras tras la serie].

Ahora que la primera temporada de la serie ha finalizado, la que aquí firma podrá por fin levantar la página que da paso al primer capítulo de la novela: el temor al spoiler es así, qué le haremos.

A falta de ‘The Handmaid’s Tale’…

No será lo mismo pero, os recordamos dos citas seriéfilas para los próximos meses:

El estreno en el próximo mes de julio (fecha a concretar por BBC) de la segunda temporada de Top Of The Lake, con nuestra Elisabeth Moss asumiendo de nuevo su papel de detective Robin Griffin. [ACTUALIZADO: A partir del 27 de julio se emitirá en BBC Two el primero de sus 7 capítulos. Pocas horas después de su estreno en la cadena, estará disponible toda su temporada en el servicio online BBC iPlayer.]

Y la miniserie creada por Sarah Polley para CBC, adaptando también otra de las novelas de Margaret Atwood: Alias Grace. Se estrena el 24 de septiembre en CBC. [ACTUALIZADO: poco después de su emisión íntegra en la cadena canadiense, podrá verse en Netflix a partir del 3 de noviembre.]

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