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El machismo en el cine. Parte 3: el acoso sexual en la industria

Debido a las recientes revelaciones en torno a celebridades de la industria del cine, nos parecía más que adecuado terminar nuestra serie de El machismo en el cine dedicándolo al acoso sexual en la industria del cine, una de tantas industrias en las que se refleja este problema enquistado en nuestra sociedad. Empecemos repasando la reciente cadena de acontecimientos.

Weinstein, el caso que destapó la casa de los horrores

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El 5 de octubre, las periodistas Jodi Kantor y Megan Twoheyse publicaban un reportaje en The New York Times que desataba el escándalo: Harvey Weinstein, productor de Hollywood, había pasado décadas de su carrera profesional utilizando su posición de poder en la industria del cine para agredir y abusar sexualmente a empleadas anónimas y actrices de renombre. Su técnica, perfeccionada a lo largo de los años, era invitar a la víctima a su habitación de hotel para hablar de negocios y abrirle la puerta en albornoz. Acto seguido Weinstein le pedía que realizase algún tipo de acto inapropiado de cariz sexual con la promesa de que le ayudaría en su carrera, entre algunos que se han descrito están darle un masaje estando desnudo u observarle mientras se duchaba.

Desde 1990, el cofundador de Miramax y Weinstein Company, ha acumulado tres denuncias de violación y decenas de denuncias de agresión y abuso sexual, de las cuales se sabe que al menos ocho se acallaron pagando a las víctimas. Por su parte, cuando se publicó el reportaje de The New York Times, Weinstein se limitó a emitir un comunicado a través de su abogada en el que negaba haber llevado a cabo el sexo no consensuado y lamentaba el daño que hubiese podido causar su comportamiento. Una semana después, le despidieron de Weinstein Company (a pesar del email que había enviado a ejecutivos y agentes del estudio pidiendo que le defendieran ante las acusaciones y que no permitieran que le despidieran) y le echaron de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas que concede los ansiados Oscars.

C.K. y Spacey: Dos caras de la misma moneda

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El haber expuesto a uno de los titanes de la industria del cine como el monstruo que es inició una reacción en cadena de denuncias a otras celebridades por acoso y abusos, entre ellos dos nombres que han vuelto a sacudir a la industria por su popularidad, pero que también nos sirven para ver dos reacciones muy distintas ante las denuncias: el actor Kevin Spacey y el cómico y productor Louis C.K.

En septiembre, en una entrevista concedida a The New York Times sobre su nueva película I Love You Daddy (cuyo estreno se ha cancelado), Louis C.K. afirmaba lo siguiente: “Hay personas de las que todo el mundo habla y queremos saber si son buenas o malas, pero la verdad incómoda es que nunca puedes llegar a saberlo con certeza. No conoces a nadie. Para mí, esta película va sobre eso, sobre como en realidad no conoces a nadie de verdad”. Ya en esta entrevista se le preguntó sobre casos de acoso sexual que supuestamente había cometido y él se limitó a decir lo siguiente: “no voy a comentar nada sobre ese tema porque solo son rumores y al hablar de los rumores se hacen mayores, los conviertes en una realidad.” Sin embargo, The New York Times pudo saber más tarde que se había disculpado en privado con las víctimas.

El 9 de noviembre, el mismo periódico publicaba un reportaje con las declaraciones de cinco mujeres acusando a Louis C.K. de conducta sexual indebida: las cómicas Dana Min Goodman y Julia Wolov describían cómo el cómico las había invitado a su habitación de hotel y se había desnudado y masturbado delante de ellas en 2002. Abby Schachner explicaba cómo llamó al cómico para invitarle a su espectáculo y cómo podía oír cómo se masturbaba durante la conversación telefónica. La cómica Rebecca Corry afirmaba que C.K. le pidió permiso para masturbarse delante de ella y esta se negó. Y a otra denunciante anónima también le pidió masturbarse delante de ella en varias ocasiones en los 90, cuando ambos trabajaban en The Chris Rock Show. Esta vez Louis C.K. decidió hacer sus disculpas públicas con este comunicado emitido al día siguiente de publicarse el reportaje del Times.

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En él el cómico admite que las historias son reales y que en ese momento no pensaba que estaba haciendo nada malo por haber pedido permiso a las mujeres antes de hacerlo. Sin embargo, ahora afirmaba que se daba cuenta de que el poder que tenía sobre esas mujeres hacía que cuando estaba pidiéndoles permiso en realidad, las estaba atrapando en un compromiso y que el que fuera tan admirado en la industria, hacía que estas mujeres no pudieran compartir su historia o si lo intentaban, nadie las escuchara, ya que nadie quiere oír una historia así sobre alguien al que admiras. Un descubrimiento y una disculpa, que aunque tardía, dista mucho del otro caso que queremos comentar en detalle.

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El 30 de octubre, se publicaron unas declaraciones del actor Anthony Rapp en BuzzFeed News en las que afirmaba que Kevin Spacey le acosó sexualmente cuando solo tenía 14 años y Spacey, 45. Como respuesta, Spacey emitió un comunicado en el que afirmaba no recordar nada de lo que afirmaba Rapp y conectaba el supuesto acoso al consumo de alcohol. Pero quizás lo más preocupante del comunicado sea que con un simple punto y aparte pasaba a desvelar en el segundo párrafo que esta historia le había dado ánimos para declarar que era gay. Es decir, no solo se distanciaba de los acontecimientos con un mero “no lo recuerdo, hace mucho tiempo y estaba borracho”, sino que intentaba desviar la atención de la denuncia de acoso con la revelación de su orientación sexual. Lo cual lamentablemente consiguió, ya que muchos medios se quedaron con el titular de esa segunda noticia Kevin Spacey revela que es gay y solo explicaban las razones de estas revelaciones en el subtítulo y cuerpo de la noticia. Meditemos también qué dice eso de nuestros medios de comunicación.

La reacción de la industria: distanciamiento y suplantación

 

Como ya ocurrió con Weinstein, los estudios y diversas empresas de la industria empezaron a distanciarse de los dos denunciados lo máximo posible. En el caso de Louis C.K., HBO decidió eliminarlo del especial benéfico que se emitiría el 18 de noviembre para recaudar dinero para tratar el autismo Night of Too Many Stars: America Unites for Autism Programs. La cadena FX también rompió su larga relación laboral con el cómico, anulando cualquier tipo de acuerdo con su productora Pig Newton y dejando de tenerle como productor ejecutivo en las cuatro series que producía: Better Things, Baskets, One Mississippi y The Cops.  

En el caso de Kevin Spacey, Netflix decidió suspender la producción de House of Cards y despedir al actor después de que varios empleados de la serie revelasen que Spacey hacía que el rodaje tuviese un ambiente tóxico para chicos jóvenes y uno de los empleados lo acusara de acoso sexual. Mientras tanto, las denuncias contra Kevin Spacey de comportamientos similares al que describía Anthony Rapp no dejan de salir a la luz: el teatro londinense Old Vic que dirigió Spacey ha recibido 20 denuncias de acoso sexual contra él que la policía ya está investigando.

Sin embargo, la decisión de distanciamiento de Kevin Spacey por parte de la industria que más ha llamado la atención es la de Imperative Entertainment y Ridley Scott, al cargo de la producción de la película All The Money In The World, cuyo estreno está programado para el 22 de diciembre. Después de publicarse las denuncias de acoso sexual contra Spacey, los ejecutivos del estudio y Ridley Scott decidieron contratar a Christopher Plummer para rodar otra vez todas sus escenas y eliminarlo totalmente de la película. El tiempo apremia, retrasar la fecha de estreno no era una opción, ya que quieren que la película compita en la carrera por los Oscars, así que el equipo tiene seis semanas para rodar todas las escenas en las que aparecía Spacey, gastando a su paso millones de dólares. Donde unos ven principios, otros ven deseos de gloria y cubrir las posibles pérdidas a toda costa.

El futuro de la industria

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Sean cuales sean las intenciones del señor Scott y sus socios, la pregunta queda en el aire: ¿es este el camino a seguir?, ¿esconder la basura bajo la alfombra? Si es así, hay mucha basura que esconder. Recordemos que esto no es un problema actual, ni mucho menos. Por citar un ejemplo, no olvidemos el caso desgarrador de Maria Schneider que durante el rodaje de El último tango en París tenía solo 18 años cuando Bertolucci y Marlon Brando acordaron el detalle de usar la mantequilla como lubricante en la escena de la violación sin el consenso de la actriz. Schneider siempre afirmó que aquello le había arruinado la vida y la había llevado a una depresión y posteriormente, a un psiquiátrico. Por su parte, Bertolucci confesó en una entrevista de 2013 en la Cinemateca francesa que “quería la reacción de una chica no de una actriz. No quería que Maria fingiese la humillación, quería que la sintiera. Los gritos, el ‘¡no, no!’.” Además terminaba admitiendo que se sentía culpable, pero no arrepentido.

Las historias y denuncias de acoso, abuso y agresión sexual no van a dejar de salir a la luz (al menos, esperamos que las víctimas tengan el coraje de que así sea) porque este es un problema social, no solo de la industria de Hollywood. Vivimos en una sociedad en la que hasta ahora se habían normalizado comportamientos machistas y sexistas que dan pie a esos acosos, abusos y agresiones sexuales. Solo nos queda esperar que esta cadena de denuncias ayude a crear una nueva atmósfera donde las víctimas sean aplaudidas por su coraje y se investiguen los hechos denunciados, lo cual haga saber a los agresores que su comportamiento no quedará impune. Esto mismo expresaban Jessica Chastain, Emma Stone, Saoirse Ronan y Jennifer Lawrence en la mesa redonda de actrices de The Hollywood Reporter de este año.

En esa dirección va la decisión de Women In Film de abrir un servicio legal y una línea de apoyo contra el acoso sexual. Aunque el camino a seguir a largo plazo y esperamos, que se consiga en un futuro no muy lejano, es que las mujeres rompan el famoso techo de cristal y ocupen el mismo número de posiciones de poder que los hombres. Solo entonces depredadores como Weinstein podrán dejar de utilizar su posición todopoderosa para atrapar a sus víctimas en su juego. Actrices tan famosas como Meryl Streep o Nicole Kidman ya han declarado estar en conversaciones para impulsar a las mujeres en la industria y nosotras no podemos hacer otra cosa desde aquí que darles todo nuestro apoyo.

El machismo en el cine. Parte 1: el test de Bechdel
El machismo en el cine. Parte 2: la industria

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