Artículos de series, series
Dejar un comentario

Las series que nos marcaron

expediente-x

En la redacción de No Submarines hemos sido seriéfilas desde siempre, y para demostrarlo, hemos decidido compartir con vosotros las series de televisión que de un modo u otro nos dejaron huella: ya sea porque nos hacían reír a carcajadas en la hora de la merienda, o porque conseguían expresar a la perfección lo que nos sucedía en la tan incomprendida adolescencia o simplemente porque nos hicieron sentir un poco más mayores, al verlas a escondidas de los adultos. Estas son las series que nos marcaron.

Expediente X (1993)Beatriz Muyo

Algo se remueve dentro de mí cuando pienso en que de niña acumulaba el dinero que me daban para chucherías y a final de mes me compraba un VHS de la colección de Expediente X en el quiosco del barrio de mi abuela. Lo que se remueve no es de tristeza, sino de profunda felicidad al recordarme con unos ocho años camino del quiosco a colarle al quiosquero que la cinta en cuestión era para mi prima, que me mandaba a mí sus recados.

Fox Mulder y Dana Scully han ido de la mano con mi persona casi desde que tengo uso de razón. Tanto es así que desde que los descubrí (de la mano de aquella prima), y aún pasando infinito terror viendo algunos de los capítulos, he llamado a peces como ellos, comprado revistas en francés porque ellos salían en la portada, negociado con mi padre la hora de ir a dormir los días de emisión y, por supuesto, visto todas las temporadas una y otra vez sin ningún tipo de filtro lógico en la vida.

Es posible que haya visto Bad Blood, Postmorthem Prometheus o Memento Mori más veces de las que pueda llegar a reconocer. Pero también es cierto que Expediente X fue, es y será siempre historia de la televisión y que en cierta parte estoy orgullosa de haberla podido descubrir tan joven y haberla podido revisar tantísimas veces después porque sin duda es una de esas series que merecen ser exprimidas gota a gota. Como diría Mulder: “la verdad está ahí fuera”, o quizá simplemente haya que explorar dentro del discurso de Chris Carter para creer…

Pippi Calzaslargas (1969) – Patricia López Delgado

PIPPI-GIF

Cuando surgió la idea para este artículo, me puse a reflexionar sobre qué series me habían marcado por un motivo u otro y me vi a mí misma recordando lo bien que lo pasaba y lo mucho que alucinaba viendo las aventuras de una niña huérfana, con una personalidad arrolladora, pelirrojísima, con pecas y unas trenzas imposibles y, con la que compartía cierto parecido físico, llamada Pippi. Estas líneas van dedicadas al increíble personaje que creó Astrid Lindgren y que la televisión sueca SVT adaptó en 1969. Gracias a la reposición que hizo TVE en 1987 (yo apenas tenía 7 años) y a mi madre, Pippi llegó a mi vida marcándome más de lo que yo creía.

Ahora soy consciente de cómo una cría que aún estando sola en el mundo, de una manera casi desoladora, no caía en el drama y sabía transformar su desdicha en alegría. Una niña que se mostraba independiente, rebelde y desafiante ante los adultos a los que, en más de una ocasión sacaba los colores, haciéndoles ver que su sistema de valores, desarrollado por ella misma, tenía mucha más moral y ética que el que le querían imponer y hacer pasar por el sistema válido y único. Una historia llena de sueños de libertad y feminismo. Y he aquí el porqué me vino esta serie a la cabeza.

Le doy gracias a mi madre por animarme a verla y más tarde leer la historia de Pippi. Una historia protagonizada por una niña que no necesitaba ser rescatada por ningún príncipe ni tenía la necesidad de vestir de rosa por imposición y que, ya desde pequeñita, me hizo ver y darme cuenta de lo que significa ser una mujer en este sistema y que no sólo podemos ser rebeldes, sino que debemos serlo.

E. R. Urgencias (1994) – Alicia Germán

fist

Muchos se sorprenderán al saber que, en un principio, el novelista Michael Crichton (Jurassic Park) escribió el guion de Urgencias para una película llamada E.D. (Emergency Department) basada en su propia experiencia como estudiante de Medicina, y que el mismo Spielberg se interesó por el guion. De hecho, fue el director el que pensó que el concepto se adaptaría mejor al formato de serie y se lo pasó a su productora para que pusiera el proyecto en pie. Lo demás, es historia de la televisión.

Para mí, hablar de Urgencias es hablar de mi hermana mayor y el tráfico de cintas VHS que teníamos en mi casa para poder grabarle la serie cuando se emitía a horas intempestivas. Hoy en día, seguimos teniendo la teoría de que la serie tiene gran parte de culpa de que decidiera estudiar la carrera de Medicina. En cuanto a mí, la veía tan fascinada, que un día en mis años preadolescentes, decidí empezar a ver los capítulos en mi solitud, en las horas muertas de la merienda, llegando poco a poco a enamorarme de esta serie y de sus personajes, aun sin comprender del todo lo que decían.

Recuerdo especialmente lo mucho que me impactó ver por primera vez morir a un personaje en la televisión, acuchillada ni más ni menos. Me recuerdo mirando ojiplática la pantalla de televisión, pensando: “espera, espera, ¿qué está pasando? ¿se va a morir? ¿eso puede pasar?”. Pero sobre todo, recuerdo lo mucho que aprendí de la figura del mentor y maestro Dr. Greene, y es que, ¿quién no le confiaría su vida a ese sabio de dos metros con cara de cacho de pan?

Pepper Ann (1997) – Lidia Baños

pepper-ann-series-feminismo

“Pepper Ann, Pepper Ann, en su cole no hay rival. Pepper Ann, nadie puede con E-LLA.”

Si has leído esta frase cantando, bienvenido/a al club. Probablemente, tú también has crecido en la época de las boybands y las chaquetas de colores genialmente horteras. Una época en la que, por cierto, las Barbies tenían las piernas más largas que nunca y las chicas populares que enamoraban al guapo del insti eran el modelo a seguir de toda niña. Hasta que llegó Pepper Ann, claro.

Pepper Ann fue un soplo de aire fresco en los rezagados años 90. Por fin las niñas contábamos con un referente femenino diferente a lo que estábamos acostumbradas. Lejos de la sumisión de las princesas de los clásicos Disney y de las estereotipadas series de adolescentes enamoradas, Pepper Ann era una chica directa, atrevida y sarcástica que no dudaba en mostrar sus opiniones, en cuestionar el mundo y en denunciar lo que le parecía injusto. Y todo esto con un atuendo cómodo, una coleta baja y sus inseparables gafas. Todo ello con el apoyo de su madre Lydia, mujer divorciada e independiente, su hermana Moose, una niña de aspecto andrógino que desafiaba los roles de género, y sus mejores amigos Nicky y Milo.

Pepper Ann marco un antes y un después en lo que a feminismo se refiere. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que fue la primera serie de Disney creada por una mujer. Así que no, Pepper Ann: tú NO tienes rival. ♀

Detective Conan (1996) – Ana Belén Blanco

Las series japonesas también han formado parte de nuestra infancia de diversas maneras: Sailor Moon, Sakura, cazadora de cartas, Pokemon, etc.; y entre estas siempre ha habido una que ha ocupado un espacio especial en mi corazón.

Acunada durante gran parte de mi niñez por los misterios de Sherlock Holmes y la pluma de Agatha Christie, lo detectivesco siempre ha sido un plato de buen gusto. Entonces, ¿cómo no iba a ser si no Detective Conan una apuesta perfecta para pasar las tardes después del colegio, intentando formar parte del ‘Equipo de los Misterios’?

La historia, basada en el manga original de Gōshō Aoyama, nos relata los distintos casos que nuestro pequeño detective debe resolver: Conan Edogawa, o conocido anteriormente como  Shinichi Kudo, un famoso detective adolescente que ha sido envenenado hasta empequeñecer.

Detective Conan ayudó a remover los primeros sentimientos de la vida adulta, presentándonos una serie animada, pero cuyo contenido (a pesar de la censura en nuestro país) era más enfocado a un público algo mayor. Sin embargo, acunado por las deducciones de nuestro cabecilla de cartel y enamorada de toda la construcción de personajes que se van desenlazando a lo largo de los capítulos, esta serie ha supuesto un antes y un después en los gustos de la vida adulta.

Además, nadie me va a negar que se ha puesto a darlo todo con su primera canción de opening y que uno de sus crush ha sido el encantador Shinichi. No preocuparse, amigos: todos hemos estado en esa “nave” del misterio.

Dinosaurios (1991)Marta Soro

Los dinosaurios han sido unos seres que a muchos y muchas nos han cautivado desde siempre. Pues bien, aunque los dinosaurios de esta serie poco tienen que ver con los de Jurassic Park también poseen un encanto especial. Y es que los peculiares personajes de esta ficción televisiva dejaron una huella notable en la infancia de muchos de sus seguidores y seguidoras habituales. Se trata de una serie de los años 90 que narraba la vida de los Sinclair, una familia Jurásica con un divertido bebé de piel rosada que nunca tuvo nombre. La sitcom contaba con un tono cómico las peripecias del día a día de esta familia. Eso sí, cada capítulo iba impregnado de cierta crítica social y terminaba con una moraleja. Así, durante su emisión se abordaron temas tan delicados como las drogas, los prejuicios sociales, e incluso el racismo.

Como anécdota comentar que el muñeco del gracioso y, en muchas ocasiones, impertinente bebé de la serie (que hablaba si tirabas de una cuerdecita que tenía instalada) tuvo tal éxito comercial que a los Reyes Magos les fue imposible traerlo a mi casa la noche de reparto de regalos. Una decepción infantil que todavía recuerdo y que sale a luz de vez en cuando en algunas conversaciones familiares.

Asimismo, para todas y todos los que no lo recuerden o lo hayan borrado de su memoria, cabe destacar el traumático final de la serie. A pesar de que sus episodios siempre arrancaban risas, la última escena de Dinosaurios dejó al público con un sabor amargo. En esta escena el padre de los Sinclair pide disculpas a sus seres queridos porque la empresa en la que trabaja ha hecho que todas las plantas del planeta desaparezcan y  además, ha provocado la erupción de todos los volcanes del mundo. Todo ello ha desencadenado la destrucción del planeta y el fin de su existencia. Sin duda, un impactante final capaz de dejar marca.

My So-Called Life (1995)Maite López

MSCL-Ricky-Angela-Rayanne

No os voy a engañar: estoy haciendo trampa. Ya os hablé largo y tendido de la serie que me marcó hace poco más de un año y esa no fue otra que Roseanne. Así que en lugar de volver a repetirme seguiré con otra que, aunque tuvo una vida fugaz (una única temporada de 19 episodios), llegó a ocupar un lugar muy importante en su momento.

Creada por Winnie Holzman para ABC y protagonizada por una jovencísima Claire Danes, My So-Called Life (estrenada aquí a través de Canal+ como Es mi vida) mostraba el retrato honesto de Angela Chase: una adolescente en busca de su propia voz e identidad. A través de ella y de su omnipresente voz en off nos zambullía de lleno en sus introspecciones y pensamientos, haciéndonos partícipes de cómo percibía todo lo que ocurría a su alrededor, tanto en lo familiar como en su entorno de amistades. Y sí: obviamente también de su cuelgue por Jordan Catalano (Jared Leto).

Holzman hizo un trabajo estupendo captando qué suponía la etapa de la adolescencia, poniendo especial énfasis en qué suponía ser una chica adolescente. Y os aseguro que ver la serie teniendo la misma edad que la protagonista le dio un valor añadido. Aunque imagino que si volviera a verla ahora quizá empatizaría algo más con el retrato que hacía también de los adultos. Ah, la vida.

Y si algo recuerdo aún ahora era lo que me gustaba su BSO: aún tengo grabada en la memoria la escena de Rayanne (AJ Langer) saliendo de una fiesta y corriendo por el parking mientras dentro sonaba Fall Down de Toad The Wet Sprocket. Y como no, Blister in The Sun de los Violent Femmes que pone banda sonora a uno de mis momentos favoritos de la serie y con el que aprovecho para despedirme.

 

SaveSave

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s