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‘The old man and the gun’: la encantadora despedida de Robert Redford

La película nos cuenta la historia real de los últimos años de actividad criminal de Forrest Tucker (Robert Redford), un atracador de bancos que consiguió escapar de la cárcel hasta en dieciocho ocasiones. Durante estos años mantiene una relación con Jewel (Sissy Spacek) y es perseguido por el detective John Hunt (Casey Affleck).

David Lowery es el encargado de escribir y dirigir esta cinta basada en un artículo del New Yorker escrito por David Grann sobre un hombre que pasó su vida entrando y saliendo de la cárcel. Redford quedó tan prendado de la historia que quiso llevarla a la gran pantalla y eligió a uno de los directores más originales y sobresalientes del panorama actual para hacerlo.

La historia se desarrolla en la Texas de principios de los ochenta, estado en el que Lowery lleva residiendo casi toda su vida. Lo cual resulta un gran acierto al ver una dirección artística y una ambientación más que cuidadas. Esto, sumado a una fotografía tan brillante como la de Dos Hombres y Un Destino y conversaciones tan geniales como las de El Golpe, hacen que te sumerjas en esa atmósfera seca y sureña propia de La Jauría Humana. The old man and the gun es un homenaje al legendario actor y a las películas de un género atemporal que pese a sufrir altibajos, ha sabido reconstruirse a lo largo de los años.

Es una película sencilla y minimalista donde nada destaca, pero todo parece estar perfectamente engrasado. The old man and the gun podría haber sido una cinta de atracos al uso, sin embargo, se aprecia la mano de un director en estado de gracia como Lowery, sobre todo en el montaje y guión. Sus orígenes como montador le han permitido experimentar en este terreno a lo largo de su filmografía aportando un rasgo particular a un género a priori agotado, como el de robos y atracos. El guión contiene un trasfondo donde una trama policíaca se convierte en un relato existencial sobre la vejez y el inexorable paso del tiempo (tema que ya trató con sutileza en la excepcional A Ghost Story). Sobre cómo las decisiones que hemos tomado nos han traído hasta donde estamos ahora y por qué hacemos lo que hacemos.

Es una película hecha desde el corazón, emotiva, simpática y sin pretensiones. Un homenaje a un actor que adquirió fama mundial gracias a sus colaboraciones con directores como George Roy Hill y Sidney Pollack. Una carta de amor a un género, a una década, a un actor, al cine. Todo ello orquestado por un director con una mirada única que ha filmado la despedida de un icono a la altura de su leyenda.

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