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Rupaul’s Drag Race, una aproximación para escépticos

Puede que no hayas visto ni un solo capítulo de Rupaul’s Drag Race, pero probablemente has visto alguno de los GIFS o has oído alguna de las expresiones que popularizó el programa: wig, tea, shade. Es el reality preferido de los que desprecian los realities y el que provoca comentarios en Twitter cuando Netflix se retrasa en subir el capítulo semanal. ¿Cómo empezó este show tan aparentemente nicho y que sin embargo ha llevado a la fama a drag queens y ha generado toda una industria a su alrededor?

Rupaul, super model of the world

El reality empezó a emitirse en 2009, pero el fenómeno empezó a fraguarse mucho antes. Ruapul no llegó a tener mucha relevancia en España e incluso muchos de los estadounidenses más jóvenes no lo recuerdan, pero fue una figura clave para la normalización de la comunidad LGBT+ en los años 90 y en plena crisis del VIH, cuando comunidades enteras estaban desapareciendo por el virus y la percepción de los homosexuales estaba muy asociada a esa enfermedad.

Rupaul llevaba en activo como drag queen desde los años 80, pero su debut mainstream llegó en 1993, cuando lanzó el hit Supermodel of the world. El single fue un éxito inesperado y Rupaul fue la imagen de la marca de cosméticos de MAC, publicó una autobiografía y apareció en un programa de entrevistas en drag, todo en el mismo año.  Tal fue su éxito que en 1996 consiguió su propio programa, donde entrevistó desde los Backstreet Boys a Nirvana o Olivia Newton-Jonh.

viva-glam

Los siguientes doce los siguió siendo una figura pública, con la suficiente notoriedad para que en 2008 la cadena Logo Tv le comprara su idea de un reality show de drag queens. No era una idea descabellada. La mecánica del concurso es prácticamente calcada a la de America’s Next Top Model, otro reality muy popular en la época que buscaba a la próxima supermodelo amerciana y de Project Runway, de la misma temática.

El final de los años 2000 fue el momento álgido para la telerrealidad. 16 and pregnant estaba empezando a producirse, Keeping Up With The Kardashians, el reality que catapultó a la fama a la familia empezó en 2007 y Simple Life, en la que Paris Hilton y su mejor amiga, Nicole Richi, intentaban ganarse la vida como personas normales, iba por su quinta temporada. Era un momento clave para ese tipo de programas y esa primera temporada tiene muchas referencias paródicas a este tipo de concursos y telerrealidades. El momento de Logo Tv también era el correcto. La cadena por cable se había creado en 2003 para un público gay, y necesitaba contenido.

Sissy that walk

Esa primera temporada está rodada con muy mala calidad y se conoce como la “temporada perdida” porque era casi imposible de encontrar online (hasta que la rescató Netflix) y, para ser sinceros, casi imposible de ver. El plató es pequeño, la calidad d ela imagen deja mucho que desear y durante toda la temporada hay un filtro glamour que hace muy difícil apreciar los detalles. Pero ahí había algo y fue renovada para una segunda temporada que se emitió en 2010.

El show siguió siendo innovador en muchos aspectos: el premio a Miss Congeniality es entregado por los fans a través de una votación online (¡en 2009!), las solicitudes para participar también eran tramitadas online y conectaba con los espectadores. También contaba con una web serie desde el principio: Under the Hood, con contenido extra, que acabó siendo Untucked, donde se ve a los participantes “relajándose” con un cocktail después de la competición y donde afloran los instintos más bajos y las peleas que más dan para “meme”.

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El éxito progresó y salieron productos adicionales. Algo que no se le puede echar en ccara a Rupaul es falta de visión comercial. Algunos con más éxito que otros (tres spin off fueron cancelados después de una sola temporada) y otros, como All Stars, Untucked, Pit Stop (donde se comenta el episodio) o formatos en Youtube han tenido gran acogida.

El momento de cambio llegó alrededor de la cuarta temporada, en 2012. El final en el que ganaba Sharon Needles fue emitido, tras ser grabado ante una audiencia real poco después de la emisión del penúltimo episodio pregrabado. Los otros dos finales en los que los otros dos finalistas eran coronados no se emitieron, pero se grabaron para evitar filtraciones online, como había pasado en la tercera temporada.  En 2013, Netflix subió las temporadas 2-6 a su plataforma, dando acceso a 30 países al reality. En definitiva, para 2017, con el estreno de la novena temporada, la premier tuvo más de un millón de espectadores.

Los tiempos han cambiado para Rupaul’s Drag Race. Las concursantes de la primera temporada no tenían presupuesto y aunque eran grande profesionales, no tenían los medios. En la temporada 11, alguna san pedido préstamos para poder pagar los trajes más espectaculares y el maquillaje más caro. Algunas de las antiguas concursantes han desfilado para pasarelas de moda de Moschino o Marc Jacobs. Acumulan cientos de miles de seguidores en Instagram y la manera de la que hablan se ha infiltrado en la cultura popular.

Work it

El programa tiene una fórmula muy sencilla que permite verle las costuras después de un par de temporadas. Entre diez y quince concursantes empiezan cada temporada y cada semana hay dos retos: uno pequeño y uno grande, normalmente relacionado con la actuación, la costura o la comedia, cosas que se supone que las drag queens saben hacer.

Al final, todas desfilan una pasarela con vesturios que se ajusten al tema semanal. Las mejores y las peores reciben críticas. Las dos peores compiten en un lip sync, es decir, fingen que cantan e interpretan la canción de la semana. Una de las dos se va hasta que solo quedan tres o cuatro, y de esas, una es coronada frente a una audiencia real. Un método que lleva en vigor diez años y que sigue funcionando.

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Rupaul’s Drag Race es buena televisión, nos guste o no. Todos los concursantes son personajes con sus historias, y ayuda mucho que todos sean profesionales del entretenimeinto. Saben que están en televisión y se esfuerzan por darle algo a los espectadores, sea la historia de su vida o outfits espectaculares en las pasarelas finales. Los productores del programa también son inteligentes: los giros están a la orden del día, la edición es icónica y no tienen miedo de experimentar. Los concursantes se ríen de sí mismos, entre ellos, son honestos. Son reales.

En España, RuPaul’s Drag Race puede verse en Netflix (todas las temporadas y la temporada 11 con una semana de retraso respecto a EEUU) y, por alguna razón, en Ten en la TDT. Una buena temporada para empezar es la 6, y si te parece demasiado “vieja” a partir de la 9 da un gran giro de espectacularidad.

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