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Revival musical en el EDP Vilar de Mouros 2019

En la localidad portuguesa de Vilar de Mouros, vienen desde el año 1965 celebrando un maravilloso festival de música. Con cierto espíritu nostálgico en su esencia y mucha ilusión, este año han logrado cerrar un cartel realmente impresionante. Para los amantes de los ochenta y los noventa esta nueva edición se ha convertido una vez más en una cita musical imprescindible.

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EDP Vilar de Mouros. Foto Sonia García

Por si esto fuera poco el tradicional recinto se ha ampliado para poder acoger hasta 15.000 personas y este año además con dos escenarios simultáneos. El “Woodstock portugués” se ha hecho mayor de edad y nosotras ahí hemos estado para contaros todo lo que allí se vivió. Un año más ¡Bienvenidos a Vilar de Mouros Festival 2019!

 

Día 22 de agosto

Comenzamos el festival con una banda que nos encanta. Son las 20.30 horas y sobre el Palco MEO se suben The Wedding Present, uno de los grupos más representativos del pop alternativo británico de las últimas décadas.

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The Wedding Present. Foto Sonia García

Creado en 1985, a lo largo de los años ha habido varios cambios en la formación siendo el vocalista y guitarrista, David Gedge, el único miembro que queda de los primeros integrantes. Creadores en 1987 del álbum George Best, estamos ante la banda que ideó uno de los discos esenciales para poder entender el sonido indie pop.

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The Wedding Present. Foto Sonia García

Durante el directo demostraron estar en perfecta forma. Con todas sus cualidades intactas llegaron dispuestos a arrollar y conmover. Con un repertorio muy bien elegido, mezclaron temas nuevos como Rache o Little silver, junto con clásicos de siempre como My favourite dress o Flying saucer. Una guitarrista y una bajista de jovencísima edad acompañaron al incombustible David, que presumió de puesta en escena y de ser a pesar de los años un líder indiscutible. Con un sonido impecable, clase para dar y regalar y armonías perfectamente construidas, demostraron que el paso del tiempo no ha hecho más que consolidar su espectacular propuesta sonora.

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The Wedding Present. Foto Sonia García

Son las 21.30 horas y sobre el palco EDP aparece Anna Calvi. Tras cuatro años de silencio la compositora y cantante británica regresó el pasado año con su disco Hunter. Con su particularísima voz, ha logrado desarrollar un estilo único en el que mezcla géneros tan dispares como el art rock, el rock alternativo, el indie rock o el pop más oscuro entre otros.

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Anna Calvi. Foto Sonia García

Virtuosa de la guitarra se hace acompañar por un batería y un teclado durante su directo. Brillante cuanto más enérgico era el momento y cantando de forma radicalmente visceral, el público la adora sin límite. Mientras ella saluda con sus labios rojos y sus botas de tacón. Y es que la fuerza y la calidad de su propuesta es incontestable.

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Anna Calvi. Foto Sonia García

Anna canta y toca la guitarra muy, muy bien, de un modo virtuoso como pocas veces uno puede ver sobre un escenario. Intensa y llena de carisma y fuerza, cuando aporrea su Fender Telecaster, en el escenario saltan chispas. Con su voz versátil y profunda, nos arrastra hacia su mundo de descomunales emociones. Apenas un “gracias” entre tema y tema, para de nuevo arquear su espalda y balancear su cuello hacia atrás, imbuida totalmente por su música. Tirada por el suelo al final del directo, el público la aclama. Anna es un animal de escena, con un talento depredador que crece y se alimenta con cada nuevo disco. Absolutamente brutal.

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Anna Calvi. Foto Sonia García

23:50 horas y uno de los momentazos de este festival. Por suerte vamos a disfrutar de una banda a la que no es fácil ver en directo. Aunque no lo parezca, los Manic Street Preachers llevan más de treinta años de carrera. Auténticos supervivientes en la jungla musical, son por derecho uno de los grupos de rock más aclamados de su generación.

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Manic Street Preachers. Foto Sonia García

La banda de rock galesa se formó en el año 86, continuando hoy en la agrupación James Dean como voz y guitarra, Nicky Wire como bajo y letrista y Sean Moore a la percusión. Poco a poco su primigenio sonido punk fue evolucionado hacia un rock más alternativo, manteniendo siempre de base su ideología izquierdista. Su combinación de estética glam y androginia, junto a sus polémicas letras, les convirtieron en lo que hoy son: una banda de culto.

A Vilar de Mouros llegan con su último trabajo, Resistance Is Futile editado el pasado año 2018. En directo demostraron que conservan intacto su primigenio carisma. El tiempo parece haberse congelado, especialmente para su líder James Dean Bradfield, quien a pesar de sus ya cincuenta años apabulló a los presentes con su brutal dominio escénico. Rodeados de banderas galesas durante el directo, los MSP hacen apología del independentismo y critican con voracidad al gobierno británico, a la burguesía y a la política internacional actual.

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Manic Street Preachers. Foto Sonia García

Como era de esperar, tiraron de su colección de grandes éxitos con temas como Motorcycle Emptiness, Your Love Alone Is Not Enough o You Stole the Sun from My Heart, Australia o el incombustible Tsunami. Y como también era de esperar el público enloqueció. El concierto fue un auténtico derroche de calidad, rebeldía y pasión, celebrado entre aplausos y gritos de un público totalmente entregado. Un directo lleno de energía y emoción, que consiguió arrastrarnos a todos sin excepción.

Pasadas las 01.30 horas, llegan para cerrar la jornada una banda que ya es historia: The Cult. A mediados de los ochenta Ian Astbury y Billy Duffy hicieron resurgir el hard rock en Inglaterra. Influenciados principalmente por el misticismo de The Doors y el estilo de las guitarras de Led Zeppelin y AC/DC, The Cult fueron evolucionando hacia el hard rock a partir de su celebérrimo disco Electric.

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The Cult. Foto Sonia García

De nuevo juntos en ruta desde el 2006, ahora se suben al escenario de Vilar de   Mouros. The Cult demuestran que siguen siendo The Cult, a pesar de que Astbury y Duffy no se miren durante todo el directo. ¿Su sonido? Sigue siendo absolutamente maravilloso.

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The Cult. Foto Sonia García

Totalmente identificables, conservan la autenticidad de sus guitarras y esa aura gótica que siempre impregna todas sus composiciones. Lo de Billy Duffy sigue siendo de otro mundo. Brutal a la guitarra, estuvo maravillosamente secundado por un monstruo a las baquetas como es Joey Tempesta. Distantes y con cierto halo de misticismo, su legión de incondicionales admiradores les regaló una fuerte ovación, dejando claro que The Cult sigue siendo una grandísima banda.

Día 23 de agosto

Segundo día de festival. Comenzamos la noche con una propuesta totalmente diferente. 21.30 horas y sobre el palco EDP llega una banda de electrónica mítica: Nitzer EBB. Pioneros de la música EMB (Electronic Body Music) han sido junto a Depeche Mode, referentes indiscutibles de la música electrónica ochentera.

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Nitzer  EBB. Foto Sonia García

Apocalípticos, ruidosos, llenos de bilis y rebeldía y como no, tremendamente gamberros, subieron al escenario con ganas de darlo todo. Utilizando la provocación como escudo lo suyo es construir una electrónica vanguardista, llena de imaginación y complejidad.

Sonaron parte de sus hits Let Your Body Learn, Join In The Chant, Control I am Here o Getting Closer entre otros grandes temas. Mientras, el Sr. Douglas McCarthy vestido de impoluto traje hacía alarde de su voz y energía, dejándose ovacionar por el público.

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Nitzer EBB. Foto Sonia García

Nitzer EBB han influenciado toda la escena electrónica actual y aunque hoy suenan quizás un poco arcaicos, durante su actuación han dado una auténtica lección de estilo. Lo suyo ha sido un viaje en el tiempo. Sonido EMB, paisajes industriales y mucho techno, para enamorar a propios y quien sabe si a algún que otro extraño.

Llega el momento de disfrutar de una nueva pildorita de nostalgia. 22:50 horas y aparecen sobre el escenario MEO, una de las bandas más importantes de rock gótico de todos los tiempos: The Sisters of Mercy.

Cuando todos creíamos que The Sisters of Mercy habían desaparecido víctimas de un caprichoso Andrew Eldritch, pues parece ser que no. Nos equivocábamos. Guitarras potentes, cajas de ritmo y mucha rabia en la voz, han sido las claves de su personal estilo, un estilo único y diferente con el que enamoraron a toda una generación.

En directo Andrew se presenta con sus habituales gafas de sol y ataviado con un traje negro para la ocasión. Ya sabemos que no es especialmente comunicativo y que disfruta manteniendo un constante halo de misterio. Rodeado de humo, con las manos atrás y su pose hierática, mantiene la conexión justa con el público. Con un directo muy irregular, el sonido procedía de dos ordenadores portátiles que no dejaban de disparar samplers, junto a su mítica caja de ritmos conocida como “Doktor Avalanche”.

Desde luego no son una banda que te dejen sin aliento. Lo suyo es mas de “y yo pasaba por aquí”. Con todo, aún así es innegable su aportación a la historia de la música y es por ello que sentimos que es casi de obligado cumplimiento verlos al menos una vez en directo.

01:45 horas. Ante un recinto totalmente abarrotado, llega el cabeza de cartel del festival. Son grandes, muy, muy grandes y sin duda pasarán a escribir una página destacada en la historia de la música. Ellos son The Offspring.

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The Offspring. Foto Sonia García

Formados en Orange County, California en el año 1984, The Offspring son una de las bandas de punk rock estadounidenses más influyentes de todos los tiempos. Parece mentira que se hayan ya cumplido veinticinco años de su mítico álbum Smash. Un álbum que los catapultó directos a la fama y con el que consiguieron ese perfecto equilibrio suyo entre autenticidad y comercialidad.

En Vilar de Mouros el grupo liderado por Dexter Holland cumplió con las expectativas. Protagonizaron un potente directo. Un directo donde hicieron un buen repaso de todos aquellos grandes hits que muchos bailábamos cuando éramos más jóvenes. Un directo con el que demostraron que el éxito del punk no se quedó en los años noventa, sino que sigue arrastrando a un gran número de seguidores bien entrado el siglo XXI.

La noche nos regaló alguno de los momentos más esperados como fue la interpretación del clásico Why don’t you get a job, single de su disco Americana, coreado por todo el público. Momentos irrepetibles como el que se produjo al escuchar en vivo You’re gonna go far, kid y su popular tema Self esteem, el cual provocó el delirio generalizado.

Instantes para la memoria, como cuando sonaron los primeros acordes del Come Out and Play y todo el recinto se unió a la banda para cantar al unísono uno de sus himnos más atemporales. En una comunión perfecta entre público y banda, la energía de su directo inundó cada pequeño rincón del festival.

Offspring no necesitaron de grandes trucos, ni luces de artificio. Se bastaron y sobraron con su gran calidad y su arsenal imperecedero de grandes éxitos para llegar, ver y vencer. ¡Larga vida al punk!

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EDP Vilar de Mouros. Foto Sonia García

Día 24 de agosto

Última jornada del festival. Este año EDP Vilar de Mouros ha dado un salto cualitativo muy importante. Con más espacio para la oferta gastronómica, dos escenarios alternativos y un recinto adaptado con una pasarela central para las personas con movilidad reducida, nuestra sensación es que lentamente el festival se va ganando por derecho un sitio entre los grandes.

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Gang Of Four. Foto Sonia García

A las 20.15 aparecen sobre el escenario Gang of Four. Formados en Leeds, Reino Unido en el año 1977, lo suyo consistía en combinar sonidos del punk rock junto a letras inteligentes y ritmos cercanos al funk. Parte del particular sonido de la banda se debía a la manera de tocar de su guitarrista Andy Gill, con un estilo metálico y rasgado, convirtiéndose por méritos propios en una de las bandas más importantes e influyentes de la historia del post punk.

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Gang of Four. Foto Sonia García

Y hasta aquí lo que fueron. ¿El directo en Vilar de Mouros? Lamentablemente una burda caricatura de lo que un día representaron en la música. De la banda inicial sólo queda Andy Gill, el cual parecía más preocupado por localizar su copa de vino que de concentrarse en sus riffs. Tres músicos completaban la agrupación. Músicos con más intención que acierto. Ni las estudiadas poses del guitarrista, ni los contoneos sugerentes del vocalista, sirvieron para apaciguar el desastre. Convertidos en esperpentos de su imagen de antaño, parece que esta vez sí podríamos afirmar eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Son las 21.20 horas y sobre el palco principal aparece la banda indie portuguesa más aclamada de los últimos años: Linda Martini. Pasados ya dos años del lanzamiento de su cuarta producción Sirumba, este cuarteto de post-rock portugués no se ha cansado de reinventar su estilo, un estilo con en el que irrumpió ya hace quince años en el mercado musical.

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Linda Martini. Foto Sonia García

Febrero del 2018 nos trajo su álbum homónimo, Linda Martini un trabajo que enamoró a su incondicional legión de fans. Más maduros que nunca André Henriques, Cláudia Guerreiro, Hélio Morais y Pedro Geraldes aparecen sobre el escenario

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Linda Martini. Foto Sonia García

Estribillos melódicos, fuerza y contundencia en la parte vocal y una atmósfera particularmente envolvente y sugerente en cada uno de sus temas, son las claves de su estilo. A medio camino entre el mathrock y el post-punk, el público los adora y conoce de principio a fin las letras de sus temas. Sobre el escenario, mucha complicidad y un directo hiper estudiado, donde tiraron de su repertorio más clásico mezclado con pildoritas de sus temas más recientes.

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Linda Martini. Foto Sonia García

Entregándose por completo, los cuatro componentes actúan en la misma línea sobre el escenario y es que Linda Martini es un bloque compacto sonoro. En un “todo para uno y un uno para todos” han dado una auténtica lección de cómo se puede hacer buena música siendo interpretada en portugués. Y es que poco importa el idioma cuando la música nace desde las tripas. Maravillosos.

Son las 23.50 horas y llega el momento de disfrutar de uno de los revivals musicales más curiosos que se han producido en estos últimos años: Prophets of Rage. Con un recinto abarrotado y un público ansioso por verlos salir a escena, esta vez nos conformamos con disfrutarlos desde lejos ante la prohibición de fotografiarlos. Puños en alto, bebidas volando por el aire y un griterío ensordecedor, esperando que se asomen al escenario.

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Prophets Of Rage. Foto Sonia García

Ellos son una banda que a muchos puede sonar a nueva, pero que en realidad no lo es. Formada por miembros de Rage Against the Machine, Public Enemy y Cypress Hill, los músicos Tom Morello, Tim Commerford, Brad Wilk Chuck D, B-Real y DJ Lord, han formado el grupo Prophets of Rage.

Antisistema, convencidos militantes, mezclan lo mejor del rock, el metal y el funky setentero. Una base rítmica contundente, efectos de sonidos del rap y letras que escupen versos con precisión y un mensaje claro.

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EDP Vilar de Mouros, Foto Sonia García

Sin mediar palabra comenzaron a sonar los bajos y a martillearnos con los redobles de percusión. Distorsión a saco y melodías repetitivas que se convierten en un estribillo constante. Letras que encajan a ritmo de hip hop y mucho movimiento compulsivo de cabeza. Éxtasis y frenesí con el público bailando y saltando desde el segundo uno hasta el final.

Cerramos la noche con este directo. Un año más EDP Vilar de Mouros nos ha dejado un montón de buenos recuerdos musicales y nos ha trasladado a otros tiempos donde todo no sé si era mejor, pero sí diferente. ¡Gracias por este viaje musical!

2 Comments

  1. Xabier says

    Hola Sonia, hola a tod@s. Al igual que el año pasado, solo pude ir un día a este fantástico festival, el jueves 22, pero comparto contigo lo que escribes. Anna Calvi, impresionante, por momentos, ponía los pelos de punta. Manic Street Preachers, muy, pero que muy bien, se superan a medida que pasan los años, y las imágenes de fondo que acompañan a sus canciones son espectaculares y muy emotivas. Comentar queeee….les acompañó el público, que se sabían todas y cada una de sus canciones. The Cult….una genialidad, vaya temazos, y Duffy….bueno, este tío lo borda, a su guitarra solo le falta cantar. Mención especial tambien para Therapy?, que aunque no fue uno de sus mejores conciertos y mezclaron (mmmm…) temas nuevos con sus clásicos, dejaron muy buen sabor de boca y se involucraron mucho con el público. Repito, pese a ser para mí solo una día…¡un cartelazo espectacular!

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    • Sonia García López says

      Hola Xabier. Gracias por tu opinión Sin duda para mi el jueves fue el mejor de los tres días del festival Vilar de Mouros siempre promete, El año próximo a por los tres días… gracias por leernos y un placer compartir opinión contigo

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