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Todd Phillips y el año de lo desconocido

(¡No olvides darle al play para hacer sonoro el ‘Director del año’!)

Hay veces que desconoces el camino que te espera por muchas metas que te marques o sin tener en cuenta aquel mapa que habías dibujado en tu cabeza. Un camino que debías seguir, bajo cualquier circunstancia. Llueva, nieve o haga un viento atronador: nada parece que podría apartarte de tu camino, ¿no?

Y, sin embargo, hay veces que cosas, circunstancias, motivos, nos encaminan por aquella vía que no se encuentra marcada.  Nos sorprendemos caminando hacia un lugar que se nos aparece borroso ante nuestros ojos. Todo se ve negro. La oscuridad envuelve cada milímetro del campo de visión y toca dar pasos a ciegas. Y no importa lo mucho que intentes estirar los brazos o agitar las manos: el resultado será siempre el mismo. Una profunda negrura que te irá tragando, a expensas de cual pueda ser el resultado.

Porque ahí está la cosa. Te encuentras ante una situación que tú no has deseado, no era como lo pensabas, pero no puedes evitar seguir adelante. Paso a paso, sin perder el ritmo, o serán las propias sombras (esa única sombra) las que te incluyan en su danza, de la que tú no quieres saber.

Por eso, llega un momento en el que lo único que te queda es correr hasta quedarte sin aliento para acabar con esta incertidumbre que te destroza cada célula de tu cuerpo. Lo peor que puede vivir alguien es el no saber. El desconocimiento absoluto, el vacío. Una ceguera de conocimiento. Aunque siempre se ha dicho que no hay más ciego que el que no quiere ver… ¿qué ocurre cuando no ves porque no conoces? ¿Por qué no identificas? ¿Porque no sabes lo que se remueve entre esa negrura?

Entonces solo queda armarse de valor y jugar a las tinieblas. Esa pequeña diversión en la que los miedos se dejan de lado y se busca ese algo en la habitación cerrada. Esa es la vida. Intentar sobrevivir a lo desconocido, especialmente cuando tiene que ver con nosotros. Sobrevivir a nuestra propia oscuridad siempre ha sido un ejercicio de alto riesgo.

Y eso es algo que sabía a la perfección Todd Phillips a la hora de reconocer la naturaleza humana y la fragilidad con la que se mueven nuestros caminos de un día para otro. Sin darnos cuenta, siempre enfrentándonos a lo nuevo. ¿Estaremos a la altura? No lo sé.

Lo importante es vivirlo (o eso dicen).

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