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4 joyas imprescindibles del Atlántida Mallorca Film Fest 2021

En esta semana y poco que llevamos los usuarios de Filmin viviendo la undécima edición del Atlántida Mallorca Film Fest, hemos podido corroborar que en el panorama de festivales españoles, el mallorquín se encuentra entre uno de los más potentes. Con títulos retomados de la temporada fílmica pasada, así como nuevos estrenos, os traemos desde la revista cuatro largometrajes con los que hemos acabado por aplaudirle al televisor. Sin más dilación, comencemos con la recomendaciones:

In Between Dying: la fábula azerí sobre la muerte

El director nacido en Bakú, Hilal Baydarov, nos trae una fábula para adultos en la que el joven Davud (Orkhan Iskandarli), que cuida de su madre enferma, emprende un camino en búsqueda de una ”verdadera” familia a la que anhela y cree existente en un futuro cercano. En este prototipo de road movie, Davud se encontrará por el camino algunas historias, todas ellas rodeadas de tragedia, que le harán cambiar su percepción sobre la existencia y sobre el sentido de la vida.

Lo que más nos ha sorprendido de este largometraje es, sin duda alguna, la fotografía a cargo de Elshan Abbasov. El ya compañero de Hilal en otras de sus películas, firma en este caso una percepción lejana y estática sobre sus protagonistas. En forma de cuento místico, donde la cámara espera a sus personajes y no al revés; este trabajo recuerda a otras películas del corte Beginning de Dea Kulumbegashvili o Atlantis de Valentyn Vasyanovych. Quizás menos politizada que estas dos últimas, pero sí más trascendental.

Acertadas son las comparaciones de esta visión cinematográfica con la de Tarkovski, tanto por su poder simbólico, como su expresión completa de análisis. Todo en el encuadre está cuidado, todo lo que entra en la lente comprende un sentido y todo parece indicar que, al igual que Andréi, el cine se mueve entre la cruda realidad y la perpetua somnia. Un trabajo de admirar, que eclosiona en el cine de los países del este y tiene algo que reivindicar dentro del séptimo arte. Desde Georgia, Ucrania y, ahora, Azerbaiyán, percibimos un producto potente e interesante.

Ovella: el bizarro y escalofriante relato de un hombre oveja

Como bien anuncia el encabezado, en Ovella se nos relata la historia de Ove, un chico que desde su infancia ha sido criado como una oveja más del rebaño. En este extraño largometraje colectivo, bajo el sello de la escuela ESCAC, encontramos también una historia cargada de tristeza. El protagonista, Nao Albet, conocido por algunos papeles en series españolas como Cuéntame cómo pasó, realiza una interpretación de lo más reseñable (aunque no sabemos muy bien en qué sentido) que lo suyo le tuvo que costar a la hora de prepararse para él.

Quizás esto sea una reseña muy breve porque en sus 60 minutos clavados de duración tampoco es que se pueda decir mucho más sin desentrañar el destino de su protagonista, quien se mueve entre pastos, establos y un mundo deprepador y capitalista que lo engulle todo y que él desconoce. Una rarísima obra del cine joven nacional, algo que sin duda tenéis que visionar.

Mogul Mowgli: Riz Ahmed sellando su gran 2020

Riz Ahmed es el hombre del momento y no únicamente por su gran éxito y nominación al Oscar gracias a Sound of Metal, pues el británico de ascendencia pakistaní también está reconociblemente espectacular en el film del director Bassam Tariq: Mogul Mowgli.

En este largometraje conocemos a Zed, personaje interpretado por Riz, un rapero musulmán, y también de ascendencia pakistaní, que con sus canciones cargadas de mensaje político y arraigado a sus orígenes, está convirtiéndose en una estrella emergente. Pero un incidente imprevisto hará que tanto la carrera como las creencias de Zed se tambaleen por completo.

Este relato, que se podría incluso calificar como de autobiográfico, ya que comparte imágenes de la propia niñez de Ahmed, nos muestra como en algunas ocasiones las creencias impuestas por las religiones se contradicen a la necesidad que procede de la realidad. Mientras la veíamos, se nos venía a la cabeza otra historia similar que nos concedió el estupendo director Javier Fesser con Camino, el drama español que fue multipremiado en los Goya de 2007 y que dio mucho que hablar respecto a este tipo de confrontaciones.

En cuanto al análisis fílmico de la obra, podemos exponer que Tariq sabe usar los 4:3 de manera correcta. El intimismo que rezuma la ópera prima de este director estadounidense es de admirar tanto por el contraste multicultural que le da al guion (co-escrito con Ahmed), como por ese toque tan retro que aporta una vaga sensación de melancolía y nostalgia. En esencia, un filme muy completo y aprobadísimo para ser el estreno en el cine de un director del que supimos este 20 de julio que era el nuevo fichaje de Marvel. Y es que sí, en este cambio tan brusco de géneros, Tariq será el encargado de dirigir el reboot de Blade, con estreno en 2022.

Loca por la vida: la bella desestigmatización de la salud mental.

Pocas veces creemos que se ha hablado tan bien de la salud mental dentro de una obra fílmica como se habla en Loca por la vida, la nueva película belga que os recomendamos desde ya. La directora Ann Sirot y el director Raphaël Balboni codirigen esta ópera prima, para ambos, que nos muestra el proceso de degradación de alguien con demencia y de la desesperación que se cierne sobre los cuidadores. Un relato que en primera instancia parece una comedia de corte francesa, pero conforme pasan los minutos muestra su cara más dramática y descarnada.

Por otro lado, también es remarcable que si existiera un premio a la mejor interpretación femenina dentro de este Atlántida sería sin duda para Jo Deseure, quien interpreta a esta anciana señora que se va perdiendo poco a poco. Una actuación que te deja con el nudo en la garganta y que se potencia con la colaboración del otro papel protagónico del filme sostenido por Jean Le Peltier, el hijo, que además de afrontar la dura realidad de la paternidad, también verá interceder la vida de su madre sobre la estabilidad con su pareja (Lucie Debay). Tres profesionales que cierran un cast en perfectas condiciones para recorrer festivales y salir premiado de algún que otro evento.

En la ficción se han considerado muchas veces intentos fugaces de mensajes sobre la salud mental que han sido en parte mejores o peores. En el caso de Une vie démente (título original en francés) no encontramos sólo esa utilidad de películas que sirven específicamente para cierto público y ciertas miradas (ya sea el caso de la controversia que suscitaron películas como Joker).

Porque dentro de esta obra, encontramos también un mensaje general sobre el estrés del cuidador y la comprensión bidireccional de los que acompañan en el padecimiento. El gran punto fuerte de esta joya no es sólo ver quién sufre (que también), sino apreciar que muchas veces todos los que estamos cerca de alguien que sufre, necesitamos la misma comprensión para llegar a ciertos puntos de comprensión. Un verdadero abrazo calentito con una de las escenas finales más emotivas de lo que hemos alcanzado a ver en el cine. Está en cartelera hasta el 26 de agosto así que ¡corred insensatos!

Y hasta aquí la primera crónica de la serie de artículos que nos quedan por escribir del Atlántida Film Fest, que pese a haber terminado en su formato presencial, sigue todavía en Filmin.

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