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Atlántida Mallorca Film Fest: hacia el final de la undécima edición

Trazando la recta final del Atlántida Mallorca Film Fest, Filmin ultima la realización de estrenos que vienen cargados de sorpresas y de curiosidad para el público que acude al festival desde sus hogares. En estos días, se terminarán por estrenar algunas obras como lo nuevo de Alan Moore como guionista: The Show, de la que no hemos salido muy contentos tras su visionado.

También, el mismo día 26, se estrena Ma Belle, My Beauty, largometraje galardonado en el Festival de Sundance que sí nos ha convencido, un poco más, por su forma de entender el nuevo tipo de relaciones en el siglo XXI. Estos son otros títulos que nos han fascinado. ¡Tomad lápiz y papel, que vienen curvas!

Spice Boyz: la truculencia de los hechos reales

En comparativa, y aunque en este festival se hayan calificado muchos filmes de este palo, la película con más semejanzas a la barbarie de Haneke es la del director bielorruso Vladimir Zinkevich. Y tiene muchísimos méritos para ello, porque entre la ansiedad que genera su obra, y lo difícil de ver que son algunas escenas de violencia, todavía tenemos un nudo en el estómago.

La trama nos cuenta la historia de Vasilisa (Margarita Abroskina) una chica que vuelve a su ciudad natal para la boda de su mejor amiga, Inna (Anna Andrusenko). Por su lado, el novio ”Chistiy” (Aleksandr Golovin) prepara con sus amigos una inesperada despedida de soltero en una casa lujosa. En un arrebato de celos, Inna y Vasilisa se presentan en esta fiesta clandestina y lo que empieza como un simple drama romántico, se mezcla con alcohol y drogas, para terminar siendo un cuento de terror total.

Sí es cierto que la película tarda bastante en arrancar y se puede hacer tediosa en su primera parte, pero os aseguramos que desde que arranca la acción de los hechos no vais a poder quitaros la cara de angustia. Una excelente ambientación para esta medio home invasion, donde la fuente principal de terror son las sustancias.

Con una fotografía en la que los planos lejanos y los medios se entremezclan para no hacer sentir al espectador partícipe, pero sí testigo; y con momentos de éxtasis absoluto donde la música se convierte en algo más que estridente, el largometraje es una espiral hacia el caos que para los más aficionados al cine explícito puede ser una maravilla, pero que también podría suscitar debates morales dentro del ámbito cinematográfico.

Y es que si su truculencia es en parte un gran trabajo de guion y visual, que horroriza hasta al más escéptico en ello, esto no quita que la sopresa del filme es que narra una historia basada en hechos reales. Y no nos podemos quitar de la cabeza la última escena con la que se cierra. Porque esto nos lleva a conclusiones bastante intrépidas que si se rumian demasiado, pueden desembocar en aspectos muy negativos.

Entendemos la intencionalidad del NO a las drogas de su director y de la concienciación que retrata el largometraje, pero si nos ponemos a pensar que todo este viene de un suceso que ocurrió de verdad, a nosotros nos queda una duda: ¿hasta qué punto los medios para llevar a cabo una obra son justificables para alcanzar su fin? Una duda que resalta con ese estrepitoso final dantesco y que para algunos entendiblemente resulte irrespetuoso. Quizás la recomendación más controversial de este top, de la que estaremos encantados de leer vuestras opiniones.

Shoplifters of the World: el medio thriller de The Smiths

Y hablando de hechos reales, aquí tenemos otra película que, supuestamente, se relaciona con algo que ocurrió a mediados de los 80 y cuyo desencadenante fue la separación de la banda británica The Smiths. Dean (Ellar Coltrane), el encargado de la tienda de discos, y Cleo, una compañera del instituto, (Helena Howard) no llevan bien la desaparición de The Smiths. Cada uno afronta la pérdida del grupo de distintas formas, mientras que Cleo decide salir por los bares a darlo todo en su noche de despedida como estudiante de instituto, Dean irá a hacerle una visita a Full Metal Mickey (Joe Manganiello) el encargado de una de las estaciones de radio de Denver.

Con un giro de cuasi suspense que no queremos desvelar, The Smiths terminarán por ser escuchados en cada uno de los rincones del estado, haciendo ver que pueden gustar más o menos, pero que el sentido de sus canciones es legendario. Sin duda alguna, esta película es completamente recomendable para los fans del grupo británico. A lo largo de sus 90 minutos, se pueden escuchar 20 temas míticos del grupo que se ensamblan a la perfección con las historias de sus personajes y que le dan más sentido a las letras que plasmaron estos músicos.

Una visión vital en forma de hilo musical que con su frase «Nuestra música ha muerto hoy y a nadie le importa» tiene un sentido de nostalgia que confluctúa entre la mayor tristeza, que es la de perder a una banda que ha conformado parte de tu vida, y la mayor tranquilidad, de saber que esas canciones serán eternas en el tiempo. Un mensaje ya no sólo de amor a The Smiths, si no a la música en general.

En cuanto al reparto de esta película, queremos destacar la actuación de Ellar Coltrane, del que siempre es bueno tener noticias. El pequeñín de la más que ovacionada Boyhood de Richard Linklater vuelve a las pantallas una vez más para demostrar que no sólo se quedó en ese chico que fue grabado durante 14 años de su vida, si no que ahora es un actor adulto que sabe seleccionar proyectos interesantes y ejecutarlos. Es cierto que el resto del reparto está más que aceptable, pero sentimos devoción por el no tan pequeño de Coltran, al que desde la revista siempre le desearemos el mejor de los destinos.

Mi mejor amigo: la infancia de los 400 golpes

La infancia es otro tema central de este Atlántida 2021 y Mi mejor amigo es un gran ejemplo de ello. En la premisa de la película encontramos la relación de Yusuf y Memo, dos amigos que comparten habitación en un internado de Kurdistán, al sureste de Turquía. Una noche en la que sucederán eventos no esclarecidos, Memo enfermará y, de repente, toda la responsabilidad de su bienestar recaerá en Yusuf, quien esquivando la irresponsabilidad de sus profesores, tendrá que hacer lo mejor para su amigo.

Truffaut ya nos relató cómo era la sociedad donde los infantes estaban desamparados y los adultos flotaban a su alrededor sin mucho más que agresividad e incomprensión. Lo mismo que podemos encontrar en otro filme como es el caso de Lean on Pete.

Y mediante esta premisa más que mascada en el cine y una estética y escenarios que podrían ser propios de El espinazo del diablo de Guillermo del Toro, Ferit Karahan nos crea su propia Au revoir les enfants que, al puro estilo de Louis Malle, muestra a dos niños que se asoman a un vacío lleno de conflicto. Es importante siempre la representación del cine más alla de Europa y lo que consigue este largometraje es ser un gran portento para el cine de oriente, en general, y para las producciones turcas y rumanas, en especial.

Por otro lado, la actuación del jovencísimo Samet Yildiz es la sorpresa de este evento. Si la edición pasada pudimos disfrutar de la excelentísima Helena Rengel en otro bombazo que fue System Crasher, este año Samet se hace con el galardón a interpretación revelación. Este pequeño establece cátedra actoral que pasa por todos los estadios y que pese a su complejidad, consigue salir adelante.

Es fascinante el último plano del filme y toda su credibilidad se sustenta en la mirada de Yildiz, quien es el encargado de ponerle la guinda al pastel al giro tan inesperado que toma la película. No os queremos adelantar más, así que para ver qué ocurre, ya sabéis que vuestro sitio está en Filmin.

Louloute: la nostalgia y la memoria como principales bastiones

Para concluir estas recomendaciones, traemos uno de los últimos estrenos en Filmin. Hubert Viel nos aproxima a un juego de flashbacks intrépido en el que se cuenta la infancia de su protagonista. Louise (Erika Sainte) es una profesora de Historia que parece no estar pasando por su mejor momento.

Tras un reencuentro con un amigo de la infancia, la película pasa a dar salto al pasado, donde Louloute (Alice Henri), la pequeña Louise, convive con sus padres en las granja familiar. Con acepciones del catolicismo, entre ubres de vacas y leche, Louloute crecerá de un momento a otro y comenzará a entender el mundo que la rodea. Louise, por su lado, intenta afrontar un pasado que le entristece.

Esta coming-of-age de idas y venidas temporales ha sido la mayor de las sorpresas para nosotros. Dicha fascinación procede de cómo nunca antes habíamos apreciado la nostalgia y la melancolía desde un hueco tan íntimo. El estilo retro que se le aporta a la fotografía y que hace las diferencias entre la línea temporal presente y los flashbacks al pasado es de lo más remarcable.

El tipo de granulado, las grietas en los frames y el uso de los colores (lo más reseñable) nos trasportan a una época pasada, a la visión de una niña que no quiere despegarse del mundo que la protegía. La tonalidad tan cálida del pasado, el frío de la actualidad, cómo se resalta la cromática antigua y se potencia todo lo que se ve en la pantalla dándole un brillo especial. Sin duda, Viel nos hunde un poco en nuestro deslumbramiento, aludiendo a que «cualquier tiempo pasado fue mejor».

Complementándose con una banda sonora muy representativa y con las actuaciones correctísimas, a grandes rasgos, de todo su reparto, la película es tan circular y cerrada que hasta se permite viajar por el mundo de la oniria y lo surreal. Poco a poco, las capas de la cebolla van cayendo y el desenlace de todo se encuentra en su núcleo.

Desde luego, un viaje a la añoranza es lo que encontramos en Louloute, como cuando vemos cintas VHS con recuerdos familiares y nos da la morriña del pasado. Hablando de estos recuerdos, Louloute expone que «Por favor, guardemos solo los más valioso. El resto. Olvidémoslo.» y pensamos que esto es lo vital y el mayor fortín que hacen que el filme francés sea uno de los mayores aciertos de este Atlántida. Que la nostalgia siempre sea nuestra aliada.

Hasta aquí las otras recomendaciones de esta recta final del AMFF2021. Un festival que, de nuevo, ha acercado el Mediterráneo y la cultura a nuestros hogares y que, lanzándose al vacío y a la complejidad de mantener tantos títulos durante un mes al completo, ha arriesgado y ha salido completamente victorioso.

También remarcamos, como siempre, el esfuerzo de Filmin y su equipo, que este año está cerrando una agenda de eventos estratosférica (similar al año pasado) y que ya mismo nos traerá sorpresas bajo su sello de producción. Todos son alegrías en este nuevo mundo online.

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