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‘El caballero verde’: la epopeya de alguien más

Desde 2018 y su The Old Man & the Gun, llevábamos esperando el nuevo título del director estadounidense David Lowery, quien ya nos había encandilado con otras obra de gran renombre, A Ghost Story, y había demostrado su versatilidad dirigiendo tanto obras para el público infantil (como Pete’s Dragon) como para el público adulto (donde caben las dos mencionadas anteriormente y a las que añadimos Ain’t Them Bodies Saints). Así que cuando nos enteramos de que se iba a lanzar a dirigir la reinterpretación de un poema medieval, no dudamos en interesarnos por este proyecto tan ambicioso y, a la vez, tan arriesgado.

Lo que se nos cuenta en El caballero verde es la reinterpretación literal de lo que nos narra el poema Sir Gawain y el Caballero Verde, un manuscrito encontrado en el siglo XIV que no posee un autor en concreto (aunque se dice que podría ser del poeta Pearl). En ambas lecturas, se narra la historia de Sir Gawain (Dev Patel), sobrino de un desgastado rey Arturo (sí, el de la espada y la roca) que busca hacer honores a su linaje real.

Es por ello que en una reunión en la sala del Rey, y con la aparición del misterioso Caballero Verde, Gawain acepta el reto de este ente mágico para mantener su orgullo y el orgullo de su familia. Lo que comienza siendo como el »juego de las decapitaciones», termina creando una epopeya oscura y que tiene más de antiheróico, que de épico.

Bajo el manto de una selección luminosa que tiende a oscilar entre dos polos muy alejados: o muy oscuro, o muy claro; Lowery crea una ensoñación medieval de ritmo pausado. Los colores son vitales a lo largo del largometraje y son extremadamente representativos. Sobre todos ellos impera el verde que influencia tanto a elementos vivos (el propio Caballero Verde) como inertes: el cielo, los decorados, la vestimenta…

También se nos deleita con reflexiones filosóficas rodeadas de color, así como con maravillosas líneas recitadas por Alicia Vikander, en las que se unen lo lírico y lo pigmentario: «Lo verde es lo que queda cuando el ardor se desvanece, cuando muere la pasión, cuando morimos». Es la tonalidad de esta paleta lo que se define por el ejercicio de dos departamentos fundamentales en el cine de David: el diseño de producción (Jade Healy) y la dirección de fotografía (Andrew Droz Palermo).

Ambos profesionales ya trabajaron en otros proyectos con este director y vuelven a él con un trabajazo visual incuestionable y complejo, donde luz y oscuridad luchan encarnizadamente mientras se debaten en duelo otras temáticas como la pasión y la desidia, la dignidad y el deshonor o lo real y lo mágico.

Es difícil transcribir cinematográficamente un manuscrito métrico, a modo de romance, de 120 páginas. Así que el trabajo de adaptación que vemos aquí es significativo y acertado. Con las temáticas mencionadas anteriormente, se entrelanza una aventura arturística que es mucho más simplista y sencillista de lo que parece.

Realmente, el relato ve diferenciado sus tres actos y narrativamente no hablamos de muchas piruetas, sino que más bien encontramos un principio bastante escueto, que pasa a un nudo subdividido en otros pequeños nudos (donde sí podemos encontrar más dificultad) y un desenlace que no tiene más de lo que es. Si en el caso del apartado visual que abogamos por una labor completamente calculada donde los detalles no se escapan, en lo escrito apreciamos menos detallismo, no inventa más de lo que hay en el texto real y tampoco le hace falta.

Por otro lado, el elenco está plagado de actores y actrices jóvenes y de renombre. Alicia Vikander es una de estas estrellas, quien tiene una labor bastante compleja a la hora de interpretar a dos personajes bien distintos. Su actuación es aceptable en ambas caras de la moneda y resaltamos que con poco tiempo en pantalla, la actriz sueca llena todos los huecos en los que aparece.

También nos encontramos con Barry Keoghan. El irlandés tiene un papel fugaz dentro de esta épica y tampoco muestra mucho más que le haga brillar (no esperéis más allá), al igual que ocurre con Joel Edgerton; uno de los más veteranos dentro del cast y cuyo personaje sí es un poco más relevante para la trama.

Y es que todo este tiempo que queda entre sus apariciones, lo ocupa un flamante Dev Patel. No necesita hablar mucho para mostrar todas las emociones de Sir Gawain, porque con sus expresiones faciales y corporales ya cumple con creces. Y es que ha tenido que ser todo un reto para el actor británico el desafio que le ha propuesto Lowery, ya que el rol protagónico de una epopeya, realmente es protagonizado por una persona mundana. Lo que diferencia esta antiheróica de lo épico es que su figura central, el Arturo por excelencia, es un ser humano más, un ser terrenal con sus miedos y sus errores. Un caballero sin caballo.

Patel cierra una interpretación única en su carrera. Su interpretación de Sir Gawain es un 80% del largometraje y perdurará en la historia del cine.

Entre la conjunción y el contraste, se ubica El caballero verde, donde la invención artística y el sello del cine de autor se centra más en su fotografía que en su desarrollo narrativo. Esto no significa que una parte sea más pobre que otra, sino que ambas se complementan a la vez que trazan sus propios caminos.

Es decir, mientras que apreciamos una connotación vespertina que se va apagando en lo óptico, con una intensidad apabullante, por otro lado, el guion se deshace de connotaciones y va directo al meollo. Dos caminos hacia la muerte que marchan al mismo destino, uno se cuece a fuego lento y el otro termina, se acaba y se pregunta: «¿Qué más debería haber?«.

Un final tajante (que no se olvida por lo repentino que es) para la grandiosidad de su fotografía, completamente plagada del intimismo típico de Lowery. Autor que sólo sabe desarrollar obras magnéticas y que se supera cada vez más, dejándonos clara su tipo de visión sobre el mundo que adapta y crea. El fin de cualquier aspirante a cineasta.

Ahora sois vosotros lo que debéis decidir si esta fantasía medieval es única en su género o no. Para ello, desde el día 28 de octubre la tenéis disponible en la plataforma digital de Amazon Prime. Por aquí os dejamos el tráiler:

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