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Festival de Málaga 2022 | Cinco recomendaciones en el tintero

Para darle cierre a esta cobertura, hemos decidido seleccionar las cinco películas de la 25 edición del Festival de Málaga que no os podéis perder en los cines. Obras que han marcado toda la Sección Oficial y no oficiales a lo largo de estos 10 días y que, en algunos casos, prometen llenos en las principales salas españolas.

Camera Café, la película: cafeína y nostalgia

El antiguo cast de la serie retransmitida en Telecinco se vuelve a reunir 12 años después

Todos recordamos aquellas tardes de los 2000 donde una máquina de café con una cámara espía vigilaba el comportamiento de los trabajadores de una empresa. Nuestra particular The Office creció en la primera década de estos años, en Telecinco, lugar donde estrellas como Arturo Valls o Ana Milán se dieron a conocer en el prime time español. 12 años de espera han pasado desde el final de Camera Café, doce años desde que se apagara aquella cámara, que este 2022, y ante la atenta mirada de un festival de cine nacional, vuelve a encenderse en la gran pantalla de la mano de Ernesto Sevilla.

Quesada, Julián y compañía continúan echando sus días en la misma empresa. Mientras las pausas de lo cafés continúan, la empresa comienza a quebrarse y las sucursales entran en duelo. Es así que en esta caída, los compañeros del café tendrán que hacer un esfuerzo enorme por no irse a pique y levantar lo que queda de su sucursal.

Una película que si bien parece que no puede ir a más, ya que el dinamismo de la serie no se llegaba nunca a concebir como para hacer algo más; lo que logran Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, quienes le aportan un toque de humor chanante a la causa; es absolutamente conmovedor.

Un guion que nace de la nada, que explora el amor, el terror, la psicodelia, la acción y la nostalgia. Para aquellos que pasábamos horas en aquel largo pasillo con el ascensor al fondo, sólo nos podremos quedar con esta última.

Cadejo Blanco: la epopeya de las maras

Karen Martínez y Rudy Rodríguez interpretan al duo protagonista en este rejuvenecido thriller.

En todos los años que llevamos cubriendo el Festival, nunca se había dado el caso que nos trae la nueva película de Justin Lerner. Un thriller que podría parecer al uso, pero que se interpela ante la normativa del suspense mediante recursos novedosos.

Tras la desaparación de su hermana, Sarita (Karen Martínez), una chica de Guatemala decide viajar sola a Puerto Barrios, ciudad donde las maras tienen todo el territorio bajo su control. Siguiendo al exnovio de su hermana, Sarita arriesgará su vida por entrar en una de las pandillas que controlan el lugar, con el fin de saber qué le ocurrió verdaderamente a su hermana.

Una obra que no hace falta indagar mucho para ver que tiene un trabajazo detrás. Tanto por el año que pasaron con el proceso de casting de gente no profesional en Puerto Barrios, como lo bien maquetada que está la producción en el set, donde se nota un ejercicio impecable en cuanto a técnica con la cámara; como el trabajo posterior en postproducción, en el que el montaje es vital para entender el suspense que suscita.

Profesionalidad y renovación se dan la mano para crear una historia donde el concepto de femme fatale tiene un giro de tuerca, donde el thriller pasa a ser drama y la historia de Sarita, pasa a ser una epopeya de las maras.

Nosotros no nos mataremos con pistolas: al menos con pistolas no

El elenco completo de la película (de izq. a der.): Joe Manjón, Ingrid García Jonsson, Elena Martín, Carlos Troya y Lorena López.

María Ripoll trae a la gran pantalla del Albéniz esta adaptación de la obra de teatro original escrita por Victor Sanchez Rodriguez. Cinco amigos que llevan años sin verse regresan al pueblo para reencontrarse con una paella de por medio. Lo que parece una quedada inocente, en la que la fiesta y el alcohol prometían diversión, termina por crear un ambiente donde la sombra de la treintena acecha a nuestros protagonistas, que a la vez se encuentran en un tira y afloja con las consecuencias que aparecen tras la vida adulta.

Protagonizada por Ingrid García Jonsson, este largometraje se encuentra entre la precariedad laboral, el desencanto, las separaciones y un continuo volver a empezar de nuevo. Con una técnica que incluso se aferra al western (aunque con pistolas de agua), aspecto sorpresivo en una película de este corte y que a nosotros nos encantó.

Lo que encontramos en Nosotros no nos mataremos con pistolas es una obra sólida que sabe adaptar el teatro a la pantalla mediante dinámicas dentro de la villa familiar del personaje de Ingrid, que hacen que los diálogos y las interacciones sean versátiles.

Con un poder emocional embaucador, donde el flashback no existe y más bien todo se recuerda mediante cintas de VHS, esta película que es a la vez un cómputo de todo y de nada, es el reflejo de unos personajes que también dicen de todo y a la vez nada, y asimismo con nuestra generación.

Es decir, el nuevo largometraje de Ripoll es, en esencia, un retrato generacional de todos aquellos niños de los 90 que ya no lo son tanto y que no lo llevan muy bien.

Las niñas de cristal: un cisne negro, más bien marrón

Una obra que no queda como una caricatura de Cisne Negro (Darren Aronofsky, 2010) pero que tampoco termina de consolidarse dentro del cine de autor español.

Jota Linares presenta en el Festival de Málaga su primera colaboración directa con Netflix. Tras el suicidio de la estrella de ballet clásico, Irene (María Pedraza) es elegida para interpretar el papel en su lugar. Mientras tanto, Aurora (Paula Losada), una nueva integrante del grupo, se siente excluida.

Ambas protagonistas amparadas por el odio de sus compañeras y su profesora, saldarán una unión sólida y especial para enfrentar una oscuridad que acecha. Una obra que toma referentes próximos, ya sea el caso de The Neon Demon (NWR, 2016) o, el más cercano: Cisne Negro (Darren Aronofsky, 2010).

Pero tomar referentes, obviamente, no implica seguir la misma senda y, es que en este caso, Jota Linares dibuja una obra que se queda un tonalidad más baja, quizás con un mismo sentido en cuanto al mundo de la danza y la presión a la que están sometidas las bailarinas por la profesión, pero se pierde en cuanto a calidad técnica.

Pese a tener un sentido claro narrativamente, y cumpliendo con creces una línea clara y expositiva de lo que ocurre, sí es cierto que Netflix tiene un pecado mortal y es que la artificialidad de sus cromas desconecta hasta el momento más bello, visualmente hablando.

Estas fórmulas autorales dentro de las plataformas pueden ser un acierto, pero también un gran error, y creemos que de esta película (de la que se va a hablar) lo que falla son los efectos visuales. Por lo demás, el 8 de abril tendréis en plataformas este pequeño intento de un Aranofsky a la española que os puede resultar curiosa.

La voluntaria: la deshumanización institucional

Carmen Machi interpreta a Marisa, una jubilada que, en busca de experiencias nuevas, se marcha como voluntaria a Grecia

Por último, para terminar esta lista de recomendaciones, mencionamos lo nuevo de Nely Reguera, una obra protagonizada por Carmen Machi que interpreta a Marisa, una doctora jubilada que decide marcharse a un campo de refugiados en Grecia para reconectar un poco con su vida.

Allí conocerá a Ahmed, un niño que, acompañado de su perrito, establece una relación muy cercana con ella. Una película que se va a la raíz del conflicto y perfora en el común institucional europeo, para sacar a relucir una verdad desde lo específico.

La historia de Marisa es una historia de alguien mundano que sólo quiere ayudar, pero aprecia que el auxilio no pasa por procesos simples. Y por una parte se comprende que desde los responsables no haya implicación en ciertos conflictos, pero lo que mejor refleja Nely en esta obra es la sinceridad con la que retrata el techo de cristal que existe respecto a la labor del ciudadano legalmente.

El racismo institucional que existe oprime tanto al que ayuda como al que necesita ayuda y esta película habla de eso mismo. De cómo existen héroes anónimos que, intentando hacer del mundo un lugar mejor, las instituciones tumban todas sus posibilidades. Como siempre.

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